Jueves, 18 de Julio del 2019
Última actualización: jueves 18 julio 2019
Autor (es): JESUS E. QUISPE COAQUIRA
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional del Altiplano, Puno

El bovino criollo del altiplano peruano: origen, producción y perspectivas (Parte II)


Se puede afirmar que la explotación de bovinos en el altiplano peruano, en su mayor parte, corresponde a un sistema de crianza familiar acompañadas de otras especies alóctonas y autóctonas.

El bovino criollo del altiplano peruano: origen, producción y perspectivas (Parte II)

Producción del bovino criollo en el altiplano peruano

En la región Puno, el bovino criollo destaca por la producción de carne, en menor cuantía está la producción de leche, y la tracción para el arado contribuyen a la economía familiar, cumpliendo además una función de ahorro. Empero, es destacable que la rusticidad unida a la longevidad del criollo permite la mayor eficiencia de la cría, dado que exige una menor reposición de vientres.

La tenencia de tierras y los sistemas de crianza del bovino criollo, favorecidos por su mansedumbre y docilidad; su fertilidad y facilidad de parto la convierten en la mejor raza para el empadre temprano de las vaquillonas con ausencia total de distocias; y la aptitud maternal de las vacas asegura el destete del ternero. Las cualidades como sobriedad y resistencia, buena aptitud para caminar en suelos con pronunciadas pendientes, capacidad de consumir pastos naturales y rastrojos muy lignificados, rápida recuperación después de periodos de penuria resaltan la importancia del bovino criollo.

Cabe agregar que, los bovinos criollos por su naturaleza de rumiantes juegan un rol importante en los sistemas de producción del Altiplano peruano debido a su gran capacidad de convertir los pastos naturales de baja calidad no consumibles por el hombre, en alimentos de alta calidad nutricional para el consumo humano (carne y leche); al mismo tiempo, los rumiantes aportan fertilidad al suelo a través del estiércol y la orina.

En conjunto se puede afirmar que la explotación de bovinos en el Altiplano peruano, en su mayor parte, corresponde a un sistema de crianza familiar acompañadas de otras especies alóctonas y autóctonas. A nivel de las unidades crianza familiar de la Región, se puede adelantar que el bovino se mantiene por su valor del uso directo y su relación con el desarrollo.

En el primero están la generación de ingresos, suministro de estiércol, la fuerza de tiro y la carne y leche como alimento; y en segundo actúan como instrumentos financieros y mejoran la condición social (Moll, 2005 y Randolph et al., 2007).

Aptitudes para la producción de carne bovina

En cuanto a los índices reproductivos, la edad al primer servicio de las vaquillas criolla ocurre a 27.54 meses que se alcanzó con 243.22 kg de peso; y la edad al primer parto fue a 35.70 meses; o sea las vaquillas ingresan a su primer servicio después de dos años de edad y tuvieron su primera cría a los tres años. Las vacas tuvieron extendidos intervalos entre partos (14 a 16 meses); y los pertinentes intervalos parto concepción ocurren después de cuatro meses. La tasa de natalidad fue 85.13% con una amplia variación (50 a 90%) según campañas ganaderas. La incorporación tardía de vaquillas al servicio refleja el manejo tradicional y alimentación precaria que recibieron durante su crecimiento y desarrollo; y, por las mismas razones, las vacas evidencian una eficiencia reproductiva deficiente.

Los terneros criollo nacen con un peso corporal de 25.78 kg, variando por campañas ganaderas, de 23.73 a 25.71 kg (P≤0.05); para el factor sexo tienen promedios similares (25.22 y 26.19 kg para terneros y terneras, respectivamente); y los correspondientes pesos a 360 días de edad también fueron similares (112.12 y 113.02 kg); y para el factor época fueron 26.32 y 25.41 kg y sus pertinentes pesos a 360 días fueron 112.87 y 112.42 kg para los nacidos en la época lluviosa y seca, respectivamente (P>0.05). Las diferencias en los pesos pueden ser atribuidos a los sistemas de manejo predominantes en cada lugar de crianza, a la severidad climática, el nivel altitudinal y latitudinal de los mismos. De la descripción realizada se puede afirmar que el bovino criollo correspondería a las razas livianas que les conferirían atributos bioproductivos especiales aunados a su condición de animales adaptados a las peculiares condiciones del Altiplano peruano. En dichas condiciones, la superioridad del peso de los terneros respecto a las hembras no se manifiesta; debido probablemente a la existencia de factores extrínsecos que limitan su expresión, la estacionalidad marcada (lluviosa y seca) que determina la precariedad de la oferta alimenticia y a la indefinición de su aptitud productiva (carneo/leche).

 

 

Al parecer, los bovinos criollos muestran mayor variación de ganancia de peso a 180 días de edad entre campañas ganaderas (25.07 a 45.85 kg, 32.84%) respecto a 360 días (70.06 a 108.70 kg, 23.45%). El efecto de la época de nacimiento, es evidente en los nacidos en época lluviosa que muestran mayor ganancia de peso en los primeros 6 meses de vida (40.88 vs 33.12 kg, Tabla 3); empero aquel efecto se anula a 360 días de edad (86.72 vs 87.11 kg) debido a las explicaciones siguientes: 1) el crecimiento y desarrollo del animal en la etapa de lactancia (primeros seis meses de vida) de terneros nacidos en la época lluviosa ganan más peso respecto a los nacidos en la época seca; pero después de aquel, la situación se invierte, lo que implica que el crecimiento alcanzado es producto de la capacidad maternal de la vaca de producir leche, gracias a la mayor disponibilidad de la oferta alimenticia en dicha época; y a la mayor habilidad digestiva del ternero favorecida por la presencia de pastos en mayor volumen y calidad; 2) los criadores del Altiplano desconocen la importancia de las fase de cría y recría, y en consecuencia, éstas son las menos atendidas; pues los terneros o toretes reciben una alimentación precaria o deficiente en cantidad y calidad (restricción alimenticia); además, de los descuidos en la sanidad; 3) se ignora la importancia del desarrollo animal que ocurre entre el nacimiento y la madurez sexual, el sistema óseo del animal está creciendo; pero no se expresan debido a las severas y prolongadas restricciones alimenticias y prolongadas.

Aptitud para la producción de leche

La media de la producción total de leche de las vacas criollas alcanzó 397.20 kg en 210.83 días de ordeño. En cuanto a las campañas ganaderas la producción ha variado (P≤0.05); variación que está en función de la precipitación pluvial de cada campaña. Para el factor época de parto, la producción fue 385.51 y 406.81 kg de leche para época lluviosa y seca (P>0.05) alcanzados en 209.21 y 212.21 días de ordeño, respectivamente. Mientras que, para el factor lactancia, las producciones de leche han variado desde la primera a la cuarta lactancia, ocurriendo la mayor producción en la tercera lactancia. El análisis del comportamiento de la producción, por factor época de parto, muestra que las vacas que han parido en la época seca producen 5.53% más que las vacas con parto en la época de lluvias; en cuanto al número de la lactancia, las vacas criollas de la segunda, tercera y cuarta lactancia han producido15, 30 y 17% respecto a la primera lactancia.

En si la menor producción de leche en la época lluviosa es atribuible a que las vacas cursan, su último terció de gestación por una etapa crítica (época seca); pues los escasos nutrientes consumidos son destinados a la supervivencia de la espece (formación del feto) y quedando muy poco para las reservas corporales. En consecuencia, aun cuando en la época lluviosa mejora la cantidad y calidad de recursos forrajeros, los nutrientes son destinados para la recuperación de su condición corporal. Empero, en el Altiplano peruano se reporta mayor producción de leche, particularmente a nivel del anillo circunlacustre (Camapaza, 1992 y Marca, 2008) en vacas criollas del distrito de Acora–Puno; aunque en el CIP Chuquibambilla se reportan valores menores en 210 días de ordeño (226.4 kg).

Al respecto, los vientres con parición de primavera presentan un comportamiento superior a las de parición de invierno debido a la mejora nutricional (cuali y cuantitativa); inclusive manifiestan hacia el final de la lactancia una depresión más aguda que los vientres con parición de otoño (Viglizzo y Otero, 1983), o la afirmación de que las vacas paridas en años lluviosos dan la máxima producción de leche; para luego ir disminuyendo progresivamente, en función a los cambios de alimentación y manejo que ocurren campaña tras campaña. Y por otro lado, a medida que se suscitan más partos, en la vida reproductiva de la vaca, también la producción de leche aumenta; aunque explican que las menores producciones de leche en la primera lactancia se atribuyen a que la vaquilla se encuentra en la etapa de crecimiento y desarrollo.

Se puede afirmar, para las condiciones del Altiplano peruano, la vaca criolla expresa bajos niveles de producción de leche, lo cual no implica que carezca del potencial de producir leche sino que aquella está limitada por el inapropiado sistema de crianza familiar y tradicional. Sin embargo, obsérvese que si el parto ocurrió en el primer mes de la época lluviosa la vaca tendrá una mayor disponibilidad de nutrientes y altamente digestibles, que le permitirá una mayor producción de leche y recuperará pronto sus reservas corporales, además de la coincidencia del primer tercio de la lactancia con la mayor producción inherente a ella; y lo contrario, sucederá con las vacas paridas al inicio de la época seca.

Peso corporal a la comercialización

En la actualidad el bovino Criollo es comercializado en dos modalidades: en pie y beneficiado; en ambas modalidades el bovino es previamente engordado en un período que oscila de 60 a 150 días (Quispe et al., 2012) en unidades de engorde familiar del área circunlacustre. En las principales plazas pecuarias semanales de la región Puno, ubicadas en capitales distritales como Pilcuyo e Ilave (El Collao), Acora (Puno), Taraco y Huancané (Huancané) se comercializan ganado en pie, los que son trasladados hacia mercados extraregionales (Tacna, Moquegua, Arequipa y Lima). Empero, en las dos últimas décadas, en el Centro de Beneficio Cárnico-Ilave y, en menor cuantía, en otros camales locales (Azángaro y Ayaviri-Melgar) se benefician bovinos los que también, en parte, se destinan hacia el mercado extraregional, excepto Lima.

Respecto al peso corporal de los bovinos Criollo en pie comercializado, por sexo, clase y destino, es evidente que el bovino Criollo con mayor peso (entre 370 y 500 kg en machos) se destina al mercado extraregional (Lima, Arequipa, Tacna y Moquegua) y el de menor peso hacia el local (Puno, 240 a 265 kg en machos). Hacia el mercado de Lima se destina solo animales machos y con el mayor peso (450 a 500 kg).

El peso corporal de los bovinos Criollo beneficiados en CBC Ilave (Quispe et al., 2010 y Laqui et al., 2009) y Camal Puno (Gonzales, 1998) por sexo y clase; en el primer caso, respecto al peso del ganado en pie, se caracterizan por su menor peso, aunque existen variaciones inherentes a la época de beneficio (seca y lluviosa) y estás se destinan a los mercados del sur del país.

 

 

Peso de la canal en relación al peso de la canal, en el Camal Frigorífico de Cabanillas- Puno, durante un año y en 2,543 animales de diferentes categorías (toros, toretes y vacas) provenientes de las exempresas asociativas los promedios mensuales han variado, estando los mayores pesos desde febrero (147.7 kg) hasta agosto (142.5 kg) y el promedio general fue 137.88 kg (Larico, 1980).

Los pesos de las canales reportados por Gonzáles (1998) en el Camal Municipal Puno; Quispe et al., (2009) y Laqui et al., (2007) en el CBC Ilave (El Collao) por épocas. Se corrobora que el peso de la canal del Camal Municipal Puno esta por debajo de los animales beneficiados en CBC Ilave, inclusive respecto al CF Cabanillas; la misma que es explicable a causas como que, en el mercado local, la demanda por carne de res es débil, probablemente a raíz de su limitado poder adquisitivo; lo cual es manifiesto en los mercados extraregionales del sur del país o Lima Metropolitana.

En consecuencia, la producción de carne del bovino criollo es importante pero extremadamente variable, depende de las condiciones agroecológicas y del manejo tradicional; obsérvese que aquella producción se logra en altitudes mayores a 3870 msnm y sin ninguna época de parición establecida. En virtud a ello, es posible realizar mejoras en su crianza, entre ellas se considera un mejor conocimiento de la interacción entre la nutrición de los rumiantes y el crecimiento y desarrollo del bovino, un mejor sistema de manejo y aprovechamiento de las praderas, la aplicación de métodos de mejora genética objetivos, una adecuada organización y comercialización y un eficaz control sanitario.

Comportamiento del bovino criollo en cruces con razas especializadas para carne

En el CIP Chuquibambilla se ha realizado el cruzamiento del bovino criollo con razas especializadas para la producción de carne (Charolaise y Aberdeen Angus) y leche (Jersey). Con base a dicha información se puede afirmar: 1) los cruzados F1 tienen mayor o similar peso respecto al bovino criollo; 2) en cambio, el peso destetado de los bovinos cruzados son 2.87 (CxCh) y 2.23 (CxAA) veces respecto a los bovinos criollos destetados; 3) el peso al año de edad del CxCH es 3.10 veces y del CxAA es 2.41 veces respecto al peso del Criollo de un año; y 4) el peso a los dos años de edad de los bovinos cruzados es significativamente mayor de los criollo. De ello se evidencia que los bovinos cruzados F1 muestran mejor desempeño para la producción de carne, la cual dependerá del grado de especialización de la raza. En consecuencia, en condiciones de pastoreo en praderas del Altiplano peruano, las razas de carne expresaron una alta heterosis que, utilizada racionalmente, puede contribuir a la mejora de la productividad del bovino criollo. Sin embargo, el cruzamiento con razas exóticas, parece un medio más rápido de mejorar el rendimiento, implica conocer que los animales cruzados tienen mayores exigencias nutricionales, de manejo y control sanitario; ello, bajo las condiciones prevalentes, traería consigo la disminución del tamaño de los hatos (Besbey et al., 2010). Asimismo, en condiciones de pastoreo en praderas, se ha engordado bovinos cruzados durante 90 días. Se deduce que los bovinos cruzados con razas de carne muestran el mayor incremento de peso total y diario respecto a la raza lechera (CxJ) y el Criollo; aquello corrobora la superioridad del CxCh, seguida del CxAA. Comportamiento del bovino criollo en cruces con razas especializadas para leche En el CIP Illpa del INIA Puno, se ha estudiado la producción de leche de vacas Mestizas (Brown Swiss x Criollo) la que fue 584.81 kg en 237 días de ordeño. En cuanto a las campañas ganaderas la producción ha variado (P≤0.05). Para el factor época de parto, la producción fue 554.20 y 513.50 kg de leche para época lluviosa y seca (P>0.05) alcanzados en 243 y 213 días de ordeño, respectivamente (Tabla 10) (Quispe, 2011). Aún, cuando la raza Brown Swiss es de doble propósito se evidencia el vigor híbrido respecto a la producción de las vacas criolla, lo cual podría ser un aporte significativo en los programas de mejora genética.

Al comparar la producción de leche de las vacas mestizas respecto a las criollas, en la época lluviosa existe mayor expresión y en la segunda lactancia existe mayor producción. Sin embargo, en otros espacios de América Latina, con base al bovino criollo, existen razas sintéticas que llevan distintas combinaciones con razas especializadas en la producción de leche (Holstein, Jersey, Guersney, Brown Swiss Americano) para intensificar los sistemas de producción y atender las demandas de alimento originadas por el crecimiento poblacional (Vilaboa et al., 2012).

En general, los criadores están interesados en la producción de animales de alta eficiencia para un propósito dado. Así el criador de ganado bovino está interesado en el desarrollo de un hato que de la máxima producción de leche por animales con la menor cantidad de alimento consumido y el productor de carne está interesado en la eficiencia de la producción de carne, y recientemente se ha dado importancia a la calidad de la canal. En otras palabras, el problema actual no es formar nuevas o mejores razas, sino mejorar las que existen o combinarlas de modo que se aproveche la heterosis.

Perspectivas del bovino criollo en el Altiplano peruano

Los Bancos de Germoplasma del Bovino Criollo Las acciones de mejora de la producción y productividad de los bovinos Criollo emprendidas por los OG y ONGs se caracterizan por el uso indiscriminado de la Inseminación Artificial, sin considerar las potencialidades acumuladas y logradas al cabo de 500 años; y junto a ella, la renuencia de los criadores por asociarse contribuirían negativamente a la extinción del bovino criollo; ya que, mientras los pequeños criadores no reflexionen acerca de ello estarán limitados en su poder de negociación para adquirir insumos o vender productos.

 

 

En virtud a ello, la UNA Puno a través del Instituto de Investigación de Bovinos y Ovinos (IIBO), desde hace cuatro décadas en el CIP Chuquibambilla se ha implementado el Banco Germoplasma de Bovinos Criollo compuesta, a la fecha, de 150 cabezas. Por otro lado, años más tarde, el INIA-Puno, en la Estación Experimental Illpa también ha implementado el Banco Germoplasma constituido por 100 cabezas aproximadamente.

El objetivo de establecer los Bancos Germoplasma, además de la conservación, es generar información científica y tecnológica acerca de las bondades bioproductivas para carne y/o leche del bovino criollo, cuyos resultados ya han sido expuestos en sendos eventos científicos; para luego plantear políticas de desarrollo del bovino criollo coherentes a la realidad social, económica y biológica de la especie.

Al respecto, existe la necesitad no solo de realizar estudios de caracterización fenogenotípica y difundir los resultados de las investigaciones, sino tomar conciencia acerca del rol histórico-social y las perspectivas de la crianza del bovino criollo a favor de las familiares rurales que conducen pequeñas unidades agropecuarias asentadas en espacios deprimidos por las condicione agroecológicas y económicas de las Andes del Peru. Hoy, el bovino criollo es parte de la herencia social y patrimonio de la ganadería del Altiplano, en tal tendencia, los bovinos criollos deben constituir la base genética de selección de los programas de apareamiento.

Sobre el particular, las tendencias globales precisan que los principales actores en la producción, comercialización y consumo en el futuro serán los criadores localizados en países en vías de desarrollo (FAO, 2010). Propuesta de visión, misión y objetivos estratégicos, previamente a ello es importante considerar dos conceptos vinculados a los sistemas de producción y pastoreo del ganado: La productividad y la competitividad. Con base a Porter (1999) la productividad se define como el valor del producto generado por una unidad de recurso; es decir, la productividad es la relación entre la cantidad de producción obtenida y los recursos utilizados. Bajo dicha premisa, se puede obtener mayor productividad produciendo más con la misma cantidad de recursos, o produciendo lo mismo con menor cantidad de recursos. Sin embargo, la productividad tiene dos factores determinantes: la eficiencia con que se producen los productos y su calidad y características que determinan el precio de los productos. En tanto, la competitividad, según el mismo autor es la producción de mayor calidad y menor precio que perciben los consumidores.

Al respecto, el Altiplano es grande y diverso en clima, geografía y recursos naturales; empero su aprovechamiento implica cimentar las bases para ser competitivo globalmente. Allí el bovino criollo ofrece posibilidad no solo para sostener la biodiversidad zoogenética sino incursionar con productos ecológicos hacia mercados potenciales.

Cabe señalar que los recursos zoogenéticos se pueden heredar a las generaciones venideras, pero la prosperidad se debe crear; este es el reto de quienes están involucrados en la problemática del bovino criollo.

En términos generales, la problemática regional esta circunscrita en el bajo rendimiento productivo del bovino Criollo; ello debido a la producción tradicional, escaso valor agregado y desorganización de los criadores.

Conclusiones

En el Altiplano peruano, la mayor proporción de la población bovina corresponde al criollo (63.5%), los cuales se encuentran dispersos en pequeñas unidades de crianza familiar de las regiones Suni y Puna.

El bovino criollo es una raza proveniente del ganado que trajeron los españoles, hace más de 500 años, y se adaptó a las difíciles condiciones geográficas, estacionalidad de lluvias y baja aptitud agrícola de los suelos del Altiplano peruano; aún ello expresan rendimientos productivos que contribuyen a la economía de los criadores.

A nivel regional ni local no hay propuestas estratégicas para el desarrollo de las potencialidades del bovino criollo. Sin embargo, por su rusticidad y adaptación a zonas de montaña podrían comportarse como vientres económicos en programas de mejora animal.

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