Última actualización: viernes 21 septiembre 2018
Autor (es): MV. Raul Santivanez Vivanco
Profesional especialista en Buiatría

El estrés en los establos lecheros en la costa del Perú


El estrés en los establos lecheros en la costa del Perú

Desde mis años de escolar en el colegio Salesiano de Piura soñaba con trabajar con vacas lecheras, más aún tenía un amigo con el que pensábamos como criar las vacas y vender la leche todos los días, es por ello que postulé a la facultad de Medicina Veterinaria de la UNMSM; pero mi gran reconfirmación fue cuando mi dilecto profesor el Dr. Dante Castagnino Rossi me llevó de practicante al Establo Santa Juana en la irrigación San Felipe en las pampas de Medio Mundo, allí me di cuenta que las vacas eran la pasión de mi vida, esto sucedió hace algo más de 55 años.

La vaca llamada por algunos autores “Nodriza De Humanidad” con toda la razón del mundo porque muchos hombres y mujeres habríamos muerto de no ser por la leche de estas vacas la cual reemplazó con creces la producción que nuestras madres no pudieron darnos por alguna razón.

Las vacas en los establos lecheros de alta producción en la actualidad son tratadas con sistemas de explotación que difieren sustancialmente de su vida natural en los potreros pasteando en libertad con sus crías. Hoy en día las tenemos encorraladas, las ordeñamos tres veces al día, las preñamos sin tener contacto sexual, les quitamos sus crías apenas nacen y los que tienen la mala suerte de nacer machos son mirados con desprecio y descartados de forma inmediata.

Hace algunos años teníamos el concepto errado que el ser humano era el centro del mundo y que todos los animales y plantas existentes eran para el servicio y utilidad del hombre, felizmente este errado concepto está cambiando y debemos reconocer que los animales también tienen derechos y que los hombres tenemos muchas obligaciones y responsabilidades sobre los animales.

En 1964, la Dra. Ruth Harrison definió por primera vez el término “Animales Máquinas”, desde allí a la fecha algo estamos mejorando, por lo menos aceptamos y reconocemos las cinco libertades de los animales y aunque en Europa y en otros países de América se practica, es tiempo que los peruanos comencemos a trabajar teniendo en cuenta que todo lo que hagamos o realicemos sea en nombre del bienestar animal, las vacas nos lo devolverán con creces. El concepto general que debemos tener presente es que cuando tomemos una decisión de una práctica de manejo, “no debemos pensar en que es mejor para nosotros, si no, lo que es mejor para las vacas”.

Para poder tomar estas decisiones correctas debemos conocer a nuestras vacas, aprendiendo a mirarlas, conociendo su lenguaje corporal, su comportamiento y etología bovina. Sólo así obtendremos de ellas, todo lo que su capacidad genética les permita. El objetivo de este artículo es mostrarles como reconocer las señales que nos dan cuando nos muestran su inconformidad con algunas de nuestras actitudes, para ello debemos aprender a observarlas, escucharlas, sentirlas y olerlas. Así como también reconocer algunas de nuestras deficiencias en el manejo para poder corregirlas a tiempo.

1. Observación: como ya lo mencioné anteriormente, debemos observar a nuestras vacas en su medioambiente, ver sus actitudes, si son anómalas o normales sin tratar de hacer contacto visual con ellas, no acercarnos por detrás, dejar que ellas nos miren y ahí entonces, es cuando nos acercaremos respetando su área de fuga, mirando la posición de las orejas podemos darnos cuenta que la vaca es conciente del medioambiente que la rodea o si por lo contrario la vaca se está abandonando. Debemos observar la forma como se levanta y si defeca inmediatamente después de levantarse. El erizamiento del pelo es una información importante para conocer su estado febril.

2. Escucha activa: debemos reconocer el bramido de una vaca sana y aceptar cuando lo está haciendo por falta de comida o agua en los bebederos, ya que es de suma importancia reconocer los quejidos de una vaca parturienta y de una vaca enferma es posible aun reconocer el sonido de una bosta de buena calidad en el momento que la vaca hace su deposición.

3. Olor: los olores emitidos por las vacas nos pueden dar ideas muy claras de la presencia de masis o gusaneras y las infecciones postparto, las acidosis ruminales producen heces con un olor agrio muy potente. El olor de amoniáco en los corrales, galpones de recría y salas de ordeño es muy perjudicial para todos los animales

4. Tacto: el tocar a nuestras vacas desde pequeñas, hace que nos reconozcan como “no depredadores” y nos acepten con mayor facilidad. En la medida de lo posible debemos entrar a los corrales y tenderles la mano, pero sin mirarlas y ellas se acercarán cada vez más y permitirán que las toquemos e incluso que las abrasemos.

A continuación, detallaremos algunas de las prácticas nocivas para las vacas que se emplean rutinariamente en algunos establos.

1. La gran mayoría de los establos en nuestra costa han crecido sin la debida planificación y mucho menos sin el asesoramiento profesional necesario. Ejemplo de ello es que se han construido corrales sin tener en cuenta el área necesaria de metros cuadrados que necesita una vaca según su edad y estado de gestación. En vez de ello, se colocan cercos precarios con muchos parantes horizontales ignorando que la vaca casi no los distingue. Los caminos no son de amplitud correcta y mucho menos cuentan con la pendiente adecuada. No han tenido en cuenta que la capacidad de los corrales debe mantener proporcionalidad con la sala de ordeño para de esta manera, se mantenga un flujo constante y rápido durante dicho proceso. Además se debe planificar correctamente el flujo de las excretas para evitar problemas futuros de contaminación ambiental.

No se han respetado los requerimientos mínimos de área de comedero, de bebedero, tamaño y altura de las sombras en los corrales y pasillos de alimentación. Las áreas sombreadas de los corrales se han diseñado sin tener en cuenta la sensación de calor que sufren las vacas al borde de la sombra. Por otra parte, muy pocos establos evalúan sus corrientes de aire y después se preguntan por qué tienen tantas neumonías.

2. Los sistemas de alimentación se diseñan y ejecutan sin tener en cuenta los hábitos y costumbres de las vacas, por darles un ejemplo les diré que no se quien dispuso que las terneras tomen leche dos veces al día si cuando están con su madre maman por lo menos de 8 a 10 veces, otras veces queremos que tomen cuatro litros de leche cuando la capacidad del cuajo no es más de 2.8 a 3.2 litros de leche. Debemos saber que el sobrante se ira al rumen y después “nos preguntamos” ¿Por qué tenemos diarreas de leche?.

Muy pocos establos mantienen registros del consumo de forrajes y alimentos concentrados y sabemos que la única forma de evaluar nuestra rentabilidad es conociendo cuanto es nuestra relación de “consumo de materia seca de materia seca por kilo de leche producida”. En otro acápite me referiré a la clasificación de la bosta que es la principal forma de evaluar nuestro sistema de alimentación.

3. El bienestar en la sala de ordeño. Lo primero que debemos tener presente es que la función principal de la vaca lechera es producir leche y esta se colecta o recoge, de allí la gran importancia del ordeño. Este proceso no debe durar por ninguna razón más de una hora y media en cualquier circunstancia porque la vaca tiene que repartir su quehacer diario en la siguiente forma:

  • 13 a 14 horas descansando y Rrumiando.
  • 4 a 4.5 horas comiendo y bebiendo.
  • 2 a 2.4 horas en el ordeño.
  • El resto del día socializando.

Si por alguna razón disminuimos las horas de descanso y de comida, el impacto será muy costoso para la producción lechera. Porque ese es el momento que la vaca está fabricando leche, esto nos lleva a la conclusión que la vaca tiene el tiempo muy cronometrado y no debemos alterarlo con otras prácticas que finalmente resultan inadecuadas. La mejor forma de evaluar el bienestar en sala de ordeño es controlando el tiempo que permanecen en la sala de espera, el área de la sala, la forma como ingresan al ordeño, la ventilación y el calor en la sala.

Es importante que las vacas sientan un placer al ser ordeñadas (las estamos aliviando de un gran peso de la ubre) y es por ello que debe ir con buena voluntad y “no ser forzadas a avanzar más rápido”, su paso debe ser calmado y siguiendo su propio ritmo ya que empujarlas de atrás no sirve de nada, el ritmo lo impone la líder, que va adelante. Siempre debemos evitar las pendientes que causan resbalones y las asustan. Durante su permanencia en la sala deben estar rumiando con ello nos muestran su tranquilidad y bienestar, contrariamente sucederá si defecan, orinan, patean o están en constante movimiento de los pies. Con esta actitud “nos están demostrando su malestar”; en la sala de ordeño por lo menos el 50 % de las vacas deberían estar rumiando. Es importante evaluar la reacción de la vaca a la colocación de la garra de ordeño observando los movimientos de sus miembros posteriores por 15 segundos para notar si patea o mueven los extremidades posteriores.

4. Evaluación de la bosta cuando vamos a visitar un establo por cualquier razón lo primero que debemos hacer es entrar en un corral y ver cuantas vacas están recostadas y rumiando si esta cantidad es superior al 50% del total de vacas descontando las que están comiendo podemos asumir que se trata de un problema individual por cuanto el programa de alimentación parece correcto. Acto seguido, procederemos a evaluar las características propias de la bosta teniendo en cuenta que primero debemos cuantificar y clasificar junto a una tabla de evaluación característica que a continuación detallamos:

4.1. La calificación uno, muestra las heces líquidas, son un claro ejemplo de la presencia de bosta en el animal. Normalmente la absorción de líquidos es mayor que la secreción que se produce en el tracto digestivo, siendo el 90% absorbido por el colon. Si aumenta la secreción o disminuye de absorción se supera la capacidad de este órgano para absorber agua. Este es un mecanismo de defensa para evacuar posibles productos nocivos ya que los rumiantes no pueden vomitar este es el único mecanismo de defensa para evacuar contenidos no deseables.

Se puede presentar en casos de algunas enfermedades digestivas principalmente por clostridios o cualquier patógeno entero-tóxico. Es más común la presentación de diarreas cuando el intestino secreta una gran cantidad de líquido debido a la presencia de sustancias osmóticamente activas tales como el ácido láctico (acidosis ruminal) y la Urea.

4.2. La calificación dos, se refiere a heces como papilla en el piso, debido a sus fluidos quedan bastante planas, no sobrepasando un dedo de altura, con frecuencia se observan burbujas de gas presentes a inicios de las acidosis ruminales subclínicas debido a excesos de “carbohidratos fácilmente fermentables” o falta de FDN (fibra efectiva) en algunos casos de forrajes muy tiernos con exceso de humedad se presentan estos casos por un tránsito acelerado de la ingesta también pueden deberse a particulas muy pequeñas de la ración (menos de 1cm).

4.3. Las heces de grado tres son las ideales tienen la forma típica de una torta mostrando tres o cuatro anillos concéntricos, con un hoyo en el centro, si las abrimos con la bota la formación no se cierra, además su altura nos debe llegar al talón de la bota, tamaño suficiente que nos indica que la vaca está consumiendo suficiente cantidad de alimento. No debe contener partículas de alimento sin digerir mayores de 1 centímetro. Esto es consecuencia de raciones equilibradas en energía, proteína y suficiente fibra efectiva.

4.4. Las heces de esta calificación son heces secas y más duras y se levantan por más de tres o cuatro dedos del piso, su consistencia es dura, sin depresión ni anillos, tienen más fibra y menos agua que las anteriores y por lo general se debe a raciones con poca proteína, bajo nivel de almidones y exceso de fibra, la observamos con frecuencia en las vacas secas y vaquillonas en el preparto. También se observan cuando el tránsito de la ingesta es lento como en los casos de fiebre; dietas exclusivamente a base de pajas, también se puede observar zonas recubiertas de moco en los casos de enfermedades digestivas.

4.5. Esta calificación muestra las heces en forma de bolas muy semejante a los escíbalos de los solípedos, tienen normalmente entre 5 y 10 centímetros de altura se observa en vacas secas y vaquillonas con poca disponibilidad de agua además de los niveles bajos de proteína y almidones.

Pero ¿Qué sabemos de nuestro entorno ganadero? ¿Estamos actuando en forma correcta?

Por ello, analizaremos algunos puntos críticos de nuestras explotaciones que afectan considerablemente al animal:

El primer concepto que debemos tener en claro es que “el bienestar animal no tiene nada que ver con los animales” sino más bien con los humanos, su empatía y apreciación por estos. Los humanos somos el problema y a la vez la solución debemos evitar el antropomorfismo recordando que los animales seguirán siendo animales y los humanos seremos siempre humanos. Para evaluar esta situación debemos hacer un análisis y un estudio inverso analizando:

  • El dolor físico o mental.
  • El estrés en todas sus formas y manifestaciones.
  • Aprender a conocer las conductas atípicas de los animales.

Otros conceptos que nos permitirán reconocer la forma como nuestras vacas se tratan de comunicarse con nosotros para que de alguna forma podamos solucionar situaciones y/o prácticas de manejo inadecuadas, son:

1. Las vacas son animales gregarios que les gusta estar juntas, pero, aunque le parezca raro no se tocan entre ellas, esto es debido a su gran capacidad digestiva y cuando se empujan entre si, se pueden caer muy fácilmente.

2. Cuando caminan, siempre seguirán a la que va adelante, siendo las dominantes las que imponen la velocidad, por esta razón no es bueno empujar a las últimas en el camino al ordeño. No debemos gritarlas y menos mostrarles palos, las vacas son como niños si ellas ven el camino, adquieren confianza y entrarán con facilidad. Como en todo grupo de individuos las vacas dominantes son las que deciden la velocidad del traslado.

3. Son muy amigables si tienen un buen trato, si uno ingresa al corral ellas amigablemente se acercarán, lo único que debemos es evitar el contacto visual con ellas que las haría pensar en un depredador.

4. Debido a la debilidad de sus músculos oculares no focalizan con rapidez además ellas están preparadas para una visión panorámica y no focal, es por ello que se pueden asustar cuando en el camino encuentran un papel al que no están acostumbradas a encontrar, también la pupila del ojo de las vacas es horizontal y no redonda como la de los hombres que les permite una mejor focalización.

Para entender mejor los conceptos y principios del bienestar animal debemos conocer la gran cantidad de variables que existen y que tienen gran influencia sobre los mismos, estos factores dependen fundamentalmente de:

  • Interacción humano - animal.
  • Características propias del ambiente físico donde alojamos a los animales.
  • Su ambiente social.

La interacción hombre - animal, involucra todos los sentidos, pueden ser positivas o negativas de acuerdo con las circunstancias.

Las negativas pueden ocasionar respuestas agresivas aumentando el miedo hacia los humanos originando una mayor distancia de fuga, lo que dificulta su manejo causando mermas en la producción.

Las positivas tales como el palmeado, hablarles en tono suave mejoran los índices de producción y reproducción y permiten una mayor agilidad en todo el proceso productivo.

La actitud positiva de una persona que está satisfecha con su trabajo es la mejor virtud que debemos buscar en nuestros operarios, ya que estará dispuesto a mejorar sus actitudes y habilidades, mientras que la actitud negativa causada por insatisfacciones originará reacciones adversas en los animales.

Los trabajadores con problemas emocionales bajarán su productividad mínimo en un 3% aunque su rutina de trabajo no se vea alterada. Este comportamiento de los trabajadores afectan la sensibilidad de las vacas. Las sesiones de ordeño demasiado largas tienen un efecto negativo para las vacas pues ellos cuando aún les falta 1/3 muestran un desgano y mal trato que es percibido por las vacas. El factor animal es trascendental, siendo la vaca un animal de presa de comportamiento gregario nuestra gran preocupación debe ser tratar de evitar todo aquello que pueda causarles estrés psicológico (encierro, aislamiento, manejo inadecuado) y siendo un animal de hábitos y costumbres, cualquier situación nueva o inesperada les puede causar miedo. Las experiencias previas y la carga genética son determinantes en la respuesta de un individuo al estrés.

La sensibilidad del oído de las vacas es bastante más elevada que los humanos ellas alcanzan su máximo a los 8000 Hz mientras que el oído humano está entre los 1000 y 3000 Hz, por ello, a las vacas les molesta o incomoda los gritos y ruidos. Si consideran la sala de ordeño como un sitio ruidoso, esto será muy desagradable para ellas, causando un estrés que afectará la rutina, haya o no maltrato. Las vacas tienen capacidad de discriminar a las personas que las manejan, pudiendo relacionarlas con experiencias desagradables que hayan ocurrido en presencia de ellas.

Los sistemas empleados para la práctica de la inseminación artificial generalmente no son los más adecuados causando un gran estrés con esta práctica que no solamente afecta a la vaca si no principalmente al ganadero pues redunda en bajos rendimientos de fertilidad más aún ahora que está demostrado que la práctica AM PM no es de urgente necesidad.

Existen un sinnúmero de instalaciones que el hombre ha construido pensando en su comodidad y no en las necesidades de los animales. Algunas de ellas son:

- Pisos de cemento que si bien son bastante duraderos son totalmente dañinos para los cascos de las vacas, si observamos la cantidad de claudicaciones que muestran los mega establos que están sembrados de concreto, aceptaremos esta realidad.

- Los bebederos que no están construidos en forma correcta, acumulan agua sucia que no es de agrado de las vacas y ello repercute en la producción de leche. No olvidemos que la leche tiene entre el 76% y 78% de agua.

- Callejones angostos que si bien permiten un cómodo manejo originan muchas interacciones entre ellas.

- Pendientes exageradas que si bien pueden resultar más económicas por cuanto no exigen movimientos de tierras son dañinas para el caminar pausado de las vacas.

- Las sombras por lo general no son construidas de acuerdo como camina el sol, sino que se construyen de acuerdo a la simetría de los corrales, los comederos y bebederos se construyen sin tener en cuenta la capacidad de soportar animales en cada corral, los pasadizos de los establos se han construido sin tener en cuenta el flujo de los efluentes de los animales. Esta situación se complica cuando los establos han crecido sin ninguna planificación y con deficiente asesoramiento, los cercos de los corrales se diseñan sin ningún conocimiento. He observado algunos establos que tienen cercos con cables de acero que las vacas no los pueden ver y menos respetar.

- Las salas de ordeño ´por lo general se construyen de acuerdo con planos que nos dan los fabricantes sin tener en cuenta la distinta realidad de nuestras instalaciones y la idiosincrasia de nuestros operarios que es muy distinta a los europeos o norteamericanos, personalmente he modificado la amplitud de los diseños de Alfa laval con excelentes resultados modificado la amplitud de las fosas y el sistema de distribución de vacío. En otros casos se evitan recomendaciones del fabricante por una economía mal entendida que finalmente resulta más cara.

- El ambiente social es un concepto desconocido por muchos ganaderos que ignoran que las vacas solamente tienen capacidad para reconocer entre 80 y 100 de sus congéneres, lo que es la principal causa de las interacciones entre las vacas, que es motivo de estrés con todas sus repercusiones sobre la producción y reproducción. Este defecto origina que los animales dediquen menos tiempo a comer y descansar lo que ocasiona que en los corrales cuando mesclamos animales que no han tenido contacto previo, invadan el espacio individual de otra o cuando se ven obligadas a competir por el alimento, el agua o la sombra. Debemos tener muy presente que el equilibrio social es la consecuencia de una relación de dominancia – subordinación, siendo los principales factores que definen la dominancia el peso y el tamaño del animal; las relaciones de dominancia se definen mediante interacciones agresivas que pueden ser peleas o algunos comportamientos más sutiles como el desplazamiento, existen algunas corrientes para evitar los tan recomendados cambios de lote por producción que resultan en grandes pérdidas de leche producida. Esta situación se agrava cuando se forman lotes demasiado grandes, pues la estabilidad de las jerarquías depende del reconocimiento individual entre las vacas y al no reconocerse se forman jerarquías inestables.

El dolor

Hoy en día nadie puede negar que los animales no pueden hablar, no saben pensar, pero si saben sentir dolor y por ello sufrir, es pues responsabilidad de los hombres evitar el dolor y el sufrimiento de los animales principalmente aquellos que criamos para nuestro beneficio. El dolor es definido como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a una lesión tisular real o potencial ocasionada por dicha lesión, el dolor se define como agudo cuando es la consecuencia de una activación inmediata de los sistemas nociceptivos por alguna causa y tiene una función de protección biológica.

Mientras que el dolor crónico no tiene función protectora y más que un síntoma se considera como parte de una enfermedad y puede perpetuarse por un tiempo prolongado.

Los nociceptores tienen fibras afrentes que son capaces de diferenciar entre estímulos inocuos y los ofensivos, los receptores sensoriales de las vísceras tienen la característica de responder solamente a estímulos muy intensos, los sistemas inhibitorios más conocidos son los opioides y el colinérgico.

La analgesia puede lograrse por bloqueo de los sistemas exitatorios o también mediante la activación de sistemas inhibitorios; los opioides bloquean la síntesis de prostaglandina E2 en igual forma actúan los aines que de esta forma reducen la hiperalgesia. Finalmente debemos aceptar que el dolor no es un fenómeno pasivo de una transferencia nociceptiva si no que es un proceso que se origina en la periferia y ocasiona múltiples cambios neuronales en su entorno.

En la medicina veterinaria debemos reconocer los indicadores fisiológicos del dolor, ellos son:

  • Aumento de la frecuencia cardiáca.
  • Aumento de la frecuencia respiratoria.
  • Aumento de la temperatura corporal.
  • Dilatación pupilar.

Para los ganaderos es más fácil reconocer los cambios de conducta del animal.

  • Vocalización muy distinta de la normal.
  • Alteraciones de la postura.
  • Alteraciones en la locomoción.

Todas estas explicaciones me llevan a un punto crucial sobre la importancia del bienestar para evitar el dolor y consecuentemente el sufrimiento animal para contribuir a lograr una mayor performance productiva y reproductiva de nuestros animales.

Finalmente les quiero indicar que las vacas con su comportamiento nos muestran su estado de salud y aquellos ganaderos y productores que no mantengan en alerta sus sentidos y no desarrollen la habilidad de observar a sus vacas muy difícilmente captarán las señales que estas les envían cuando necesitan su ayuda.

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