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Última actualización: mircoles 21 febrero 2018

Autor (es): P. G. Stewart
Cedara Agricultural Development Institute, South Africa (Traducción: Ing. Sergio A. Olivera)

Estructura y dinámica del hato lechero (I Parte)


Algunas vacas son eliminadas por infertilidad u otras razones. La saca anual -incluyendo mortalidad- es típicamente de 20 a 30%. Para mantener un hato de 100 vacas, 20 a 30 vaquillonas deben parir cada año.

Estructura y dinámica del hato lechero (I Parte)

La lactación puede ser iniciada con el uso de drogas, pero, en general, si una vaca no pare una ternera, no producirá leche. 

Las terneras son también necesarias para proporcionar los reemplazos del hato lechero y la venta de vaquillonas sobrantes puede constituir una fracción muy importante de los ingresos del granjero lechero.

La vida temprana de la ternera, desde el nacimiento hasta que es inseminada por primera vez, se explica con detalle en las “Natal Dairy Leaflets 3.1 y 3.2”. Es importante tomar nota que una vaquillona no debe ser inseminada con una masa corporal muy liviana. 

Normalmente se considera adecuado inseminar por primera vez a las vaquillonas cuando éstas alcanzan el 65 a 70% de su masa corporal esperada (cuando adulta). Después del servicio la vaquillona sigue creciendo y hay que lograr se acerque lo más posible a su masa corporal adulta al primer parto (Ver la Tabla 4 en “Dairy Leaflet 3.2 para los estándares de crecimiento de las principales razas lecheras).

La edad en que una vaquillona se convierte en vaca, ello es, su edad al primer parto, depende del sistema de crianza (la vaquillona debe alcanzar los estándares de crecimiento) y del intervalo generacional deseado. Lo más pronto que una vaquillona pare, lo más pronto ella va a contribuir a la economía del establo en la forma de leche y terneras. 

En consecuencia, el ganadero debe contrapesar los posibles costos extras de crianza, digamos para que la vaquillona tenga su primer parto cerca a los dos años de edad, que es la menor edad practicable, contra la pérdida de los ingresos por leche y terneras por retrasar la edad al primer parto a una mayor edad. Si el ganadero está esperando expandir su rebaño, entonces, a menor edad al primer parto, más rápido es la tasa de incremento del hato.

Interesantemente, en un establo de población estabilizada, la edad al primer parto no tiene efecto en la cantidad de vaquillonas de reemplazo disponibles para venta cada año. Una mayor edad al primer parto solo significa que habrá más vaquillonas en el establo. 

Una consideración final para tener en cuenta es que, cuanto más vieja es la vaquillona, menor es su fertilidad. En otras palabras, cuanto más tarde una vaquillona es inseminada es más difícil preñarla. Por esta razón las vaquillonas no deben parir más allá de los tres años de edad.

Cuando la vaquillona pare por primera vez se convierte en vaca, y toma su lugar en el rebaño de ordeño. Puede afirmarse que todo ganadero apunta a lograr una cría por vaca por año. 

En consecuencia, la vaca debe ser vuelta a preñar para que vuelva a parir, tanto como sea posible, lo más cerca a un año después de su parto previo. En la práctica, las vacas que no preñan después de un período razonable son eliminadas por infertilidad. Aunque una vaca puede no estar verdaderamente infértil cuando es eliminada, el ganadero puede decidir que los costos extras de mantenerla y continuar tratando de preñarla, no se justifican.

De modo general se puede afirmar que la vaca promedio de Sudáfrica produce tres crías en su vida productiva. Este promedio es calculado tomando una gran población de vacas, algunas con menos de tres lactaciones y otras con tantas lactaciones como diez partos.

La estructura de edades en rebaños en expansión y en rebaños estables se muestra en la Tabla 1. El número de vaquillonas depende de la edad al primer parto (EPP) y de la edad a la que las vaquillonas sobrantes son vendidas.

Como se mencionó antes, algunas vacas son eliminadas por infertilidad, y algunas son eliminadas por otras razones, p. ej. mastitis. También algunas vacas mueren por accidentes o enfermedades. La tasa de saca anual (incluyendo mortalidad) es típicamente de 20 a 30%. Esto significa que, para mantener un hato de 100 vacas, 20 a 30 vaquillonas de reemplazo deben parir cada año. En lo que resta de este artículo se examinan, con cierto detalle, las interacciones entre estos factores en la vida de la vaca y del hato lechero.

Definición de términos

Tasa de Saca (S)

Es el porcentaje de vacas eliminadas por año. Usualmente es entre 25 a 30% del total de vacas. En otras palabras, en un establo de 100 vacas, solamente permanecen en el hato 70 a 75 vacas después de un año. Esto implica que al menos 25 a 30% de vaquillonas deben incorporarse cada año para mantener el tamaño del hato lechero.

Tasa de Reemplazo (R)

Es el porcentaje de vacas que ingresan al hato lechero por año, expresado como porcentaje del número de vacas al inicio del año.

Tasa de Incremento (Icr)

Es la (Tasa de Reemplazo) menos la (Tasa de Saca). Por ejemplo, si había 100 vacas al comienzo del año y 25 vacas fueron eliminadas y 33 vaquillonas parieron, entonces:

Tasa de saca = 25%

Tasa de reemplazo = 33% 33 – 25 =

Tasa de incremento = 8%

Edad al Primer Parto (EPP)

El tiempo transcurrido desde el nacimiento hasta el parto, cuando la vaquillona se convierte en vaca, es llamado edad al primer parto. La edad promedio al primer parto constituye el intervalo generacional del hato. 

Cuanto más joven es la EPP, mayor es la tasa de incremento potencial y menor la cantidad de vaquillonas que alimentar y cuidar. La EPP normalmente no debe ser menor a dos años ni mayor de tres años, y las vaquillonas deben haber alcanzado alrededor del 90 % de su masa corporal adulta cuando son pesadas inmediatamente antes del parto.

Ponga atención a los siguientes tres puntos: Primero, si un ganadero desea expandir su hato, entonces cuanto más joven la EPP, mayor tasa de expansión potencial. Segundo, cuanto más joven la EPP, más pronto la vaquillona se convierte en vaca y habrá menor cantidad de recría de todas las edades en el establo. 

Tercero, en un establo de población estabilizada, la EPP no tiene efecto en el número de vaquillonas de reemplazo sobrantes para venta; la EPP solo afecta el número total de recría de todas las edades.

Número de vaquillonas sobrantes (V)

Tanto la venta de vaquillonas sobrantes o la expansión del hato reteniendo a todas la vaquillonas, constituyen una parte muy importante de los ingresos de una explotación lechera. El número de vaquillonas sobrantes está afectado por el intervalo entre partos promedio. Cuanto más corto el intervalo entre partos, nacerán más crías y la probabilidad de nacimientos de terneras hembras será mayor.

Número total de vaquillonas (H)

El número máximo de vaquillonas (recría) está determinado por la edad al primer parto (EPP) y el intervalo entre partos (IP). Por ambos. El número mínimo de vaquillonas que hay que mantener en el establo para cumplir con los reemplazos depende de la EPP y de la tasa de saca, más un adicional por infertilidad y mortalidad.

Intervalo entre Partos (IP)

Es el período en la vida de una vaca, entre el nacimiento de una cría y el nacimiento de su siguiente cría. El IP es tan importante que se le dedica una sección entera de este reporte: “El Intervalo entre Partos”.

Total de Servicios por Concepción y Servicios por Concepción (TSPC & SPC)

El número Total de Servicios por Concepción (TSPC) es el número de inseminaciones en todas las vacas dividido entre el número de preñeces confirmadas. En la práctica este índice no es muy fácil de calcular, por eso es que la medida más usada son los Servicios por Concepción (SPC) para las vacas preñadas únicamente.

Esta es una distinción importante porque puede suceder que muchas vacas fallan en preñar, y el uso del IP puede enmascarar un problema serio contra a aquellas vacas que sí preñan. También, tanto los índices SPC, como TSPC, están influenciados por la tasa de saca. La saca rutinaria de vacas aparentemente infértiles puede resultar en un buen índice SPC, pero está ocultando un problema real. Las metas que aquí se proponen para el porcentaje a la 1ra Inseminación pueden ayudar en esta interpretación:

Metas:

SPC: 1.3 a 1.6

TSPC: < 2

Preñez al primer servicio

La tasa de preñez al primer servicio usualmente es calculada como el número de vacas que preñaron con una inseminación dividido por el número de primeras inseminaciones. Por ejemplo, de 70 primeras inseminaciones resultaron 49 preñeces, resulta:

49/70 x 100 = 70% de preñez al primer servicio

Meta: >60 %

Celos observados o celos perdidos

Es el número de celos vistos dividido por el total de celos posibles. El número total de celos posibles usualmente se calcula asumiendo que todas las vacas no preñadas ciclan cada 21 días. Debido a los quistes ováricos y a varias otras causas, no todas las vacas ciclan, y la duración de los ciclos estrales es muy variable. En consecuencia es imposible acertar en un 100% con este dato.

Meta: > 75% del número teórico de celos posibles.

El intervalo entre partos (IP)

Es el período en la vida de una vaca, entre el nacimiento de una cría y el nacimiento de su siguiente cría. Las metas recomendadas para el IP son:

- Un promedio de 365 días.

- Ninguna vaca debería tener un IP menor de 330 días.

- 90% entre 330 y 400 días, y

- Menos de 10% de vacas con un IP de más de 400 días.

El IP es mejor entendido si se rompe en sus componentes y eventos como es ilustrado en la Figura 1. Se invoca al lector a grabar este diagrama en su memoria porque una explotación lechera exitosa está intrínsicamente ligada a una correcta comprensión de las implicancias de los factores que afectan el intervalo entre partos y su manejo.

El intervalo entre partos puede fraccionarse en los siguientes componentes:

Período de Lactación:

Es el tiempo desde el parto hasta que la vaca es secada, vale decir, el tiempo en que la vaca está produciendo leche.

Meta: 300 a 305 días (43 semanas)

Rango: 265 a 340 días (38 a 49 semanas); la longitud del periodo de lactación depende del período abierto y del nivel de producción.

Período Abierto (PA)

El tiempo entre el parto y la siguiente preñez. Su longitud depende del período voluntario de espera y del período de servicios.

Meta: un promedio de 85 días (12 semanas);

Rango: 45 a 120 días (7 a 17 semanas).

Período Voluntario de Espera (PVE)

Es el tiempo mínimo que el ganadero decide dejar entre el parto y el primer servicio. Usualmente es de 45 a 60 días.

Inseminar antes de los 60 días después del parto (8 semanas) normalmente no es recomendable. Si el PVE es menor de 60 días, entonces no debe ser menor a 45 días y las vacas deben estar limpias y haber mostrado al menos un segundo celo.

Período de Servicios (Inseminación) (PS)

El PS es igual a PA – PVE, esto es, el tiempo desde el final del PVE hasta la concepción. Su longitud depende del número de servicios por concepción y del porcentaje de celos observados.

Período de Gestación

Es el tiempo entre la concepción y el parto. Usualmente 280 a 285 días. Este varía ligeramente entre las razas y depende también del sexo de la cría, pero, para efectos prácticos, puede tomarse 280 días (40 semanas).

Período de Seca

Es el tiempo entre el fin de la lactación hasta que la vaca pare nuevamente. Usualmente 56 días (8 semanas) calculados desde la fecha de concepción. Sumando 224 días a la fecha de preñez se tiene la fecha en que la vaca debe ser secada.

Meta: >45 días, pero <57 días.

Las vacas bajas productoras, las vacas que han enfermado o las vacas con período extendido de servicios (abiertas), pueden llegar a niveles bajos y antieconómicos de producción antes de los 56 días a su siguiente parto calculado y, en consecuencia, tener períodos de seca mayores a 56 días.

El período de gestación es también variable y puede no ser exactamente de 280 días, causando que el período de seca varíe en aproximadamente una semana.

El período de seca es necesario para darle tiempo a la vaca para que reponga sus reservas corporales, especialmente minerales que fueron usados durante la lactación y permitirle a los tejidos de la ubre involucionar y renovarse antes de la siguiente lactación.

Un período de seca menor de 45 días puede tener un efecto marcadamente negativo en la siguiente lactación.

Período Pre-Parto

Comenzando alrededor de 6 semanas antes del parto calculado, la vaca debe recibir alimento extra para reponer sus reservas corporales y asegurarse que para en buenas condiciones (no debe estar sobre-condicionada) y para asegurar que los microrganismos del rumen estén adaptados para la alimentación con concentrados.

Cálculo de promedios

Ver la sección “Fertiliy analysis” en KwaZulu-Natal Dairy Leaflet 4.1 para detalles más completos en el cálculo de los promedios y otros resúmenes de los datos del hato.

Intervalo Entre Partos promedio (IP) y Período de Servicio (PS)

El intervalo entre partos promedio es un indicativo del porcentaje de pariciones. Cuanto menor es el IP, mayor es el número de crías nacidas por año. Los intervalos entre partos normalmente no están uniformemente distribuidos.

La distribución alrededor de la media es sesgada. Entonces, más que un promedio aritmético, debe calcularse un promedio geométrico.

Promedio IP = Promedio PS + PVE + 280

Promedio PS=exp{[ln(PS)1 +….+ ln(PS) n]/n} Donde, exp=exponente (antilogaritmo natural); ln =logaritmo natural; y n = número de vacas.

Servicios por concepción (SPC)

Cuanto menor son los servicios por concepción, el período de servicio es más corto, asumiendo que la detección de celos es buena. Ver la sección “Fertiliy analysis” en KwaZulu-Natal Dairy Leaflet 4.1 para detalles en cómo calcular los SPC.

Porcentaje de celos vistos

A pesar de encontrarse en la época de servicio, muchas vacas no pueden ser inseminadas.

Por eso, cuanto mejor es la detección de celos, más corto es el período de inseminación. Ver en “Fertility analysis” en KwaZulu-Natal Dairy Leafet 4.1 los métodos para estimar el éxito en la detección de celos.

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