Última actualización: mircoles 22 mayo 2019
Autor (es): Juan Carlos Rivera, jefe de ventas - Equipo de Riego Corande S.A.C.


Material de cama para el ganado a partir de estiércol líquido


Material de cama para el ganado a partir de estiércol líquido

¿Producción propia de cama? ¿Mejora de la salud de los animales? ¿Reducción de los costos operativos? ¿Aumento de la producción de leche? ¿Menor exposición a gérmenes? ¿Menos lesiones de animales?

En los últimos años, los costes del material de cama de buena calidad han aumentado enormemente. Cada vez son más las explotaciones lecheras innovadoras que apuestan por el material de cama ecológico obtenido a partir de las fibras no digeridas (restos de comida) del estiércol líquido. El concepto BRU (Bedding Recovery Unit) desarrollado por FAN separa, seca e higieniza las fibras no digeridas del estiércol. De esta forma, los costes de explotación se reducen enormemente y al mismo tiempo, la producción de leche aumenta de manera notable.

Dado que se trata de un ciclo ecológico, no sólo desaparecen los costes de adquisición del material de cama, sino también los de eliminación. Además, este material biológico se produce siempre directamente en la propia granja y, por ello está disponible en cualquier momento.

El sistema Bedding del grupo Bauer produce a diario material de cama fresco, ecológico y con la mínima exposición a gérmenes para el bienestar de los animales.

El principio es sencillo: del estiércol líquido del ganado vacuno se extrae el líquido. Las fibras sólidas se calientan mediante un proceso aeróbico y así se esterilizan; con esto ya está listo el material de cama a partir de la producción propia. Hasta ahí la teoría. En la práctica, dos componentes se entrelazan: un separador de alta potencia separa el estiércol en una parte sólida y una parte líquida. El sólido llega a un separador giratorio de acero inoxidable. En función del tamaño de la instalación, el sustrato permanece en el hasta 22 horas a 65-75°C. Se higieniza de manera independiente, aeróbica y sin alimentación de energía externa. Por último, del separador sale de manera totalmente automatizada material de cama de la mayor calidad con un contenido de materia seca de cerca del 40% y prácticamente libre de gérmenes patógenos.

Una referencia de sistemas instalados es la empresa Agroprodukt AG Pápa de Hungría, que reporta un aumento del 12% en la producción de leche y una reducción del número de gérmenes del 30% desde que en 2010 la empresa se cambió al sistema de material de cama del grupo Bauer.

Hasta ahora las instalaciones se concebían para explotaciones con 500 vacas o más. Por eso sólo podían atenderse principalmente grandes explotaciones de América, Europa Oriental y Asia. Unas 70 de esas máquinas llevan desde 2005 usándose con éxito por todo el mundo. En este año, el grupo Bauer presentó la BRU 400, diseñada para explotaciones mas pequeñas con 200 – 400 vacas lecheras, con lo que estas empresas pueden disfrutar también las ventajas del material de cama propio.

Estiércol líquido un abono natural valioso

Desde que se formaron estructuras agrarias, la gente conoce la importancia de los fertilizantes orgánicos. El estiércol líquido figura desde siempre entre los abonos naturales más valiosos. Marca también el principio del grupo Bauer. Fue Rudolf Bauer quien en 1930 desarrolló la primera bomba de estiércol de alta presión facilitando por primera vez la fertilización eficaz de grandes superficies.

Desde entonces el grupo Bauer ganó experiencia en el manejo de estiércol durante más de 80 años. De esta manera Bauer adquirió una gran competencia en el tratamiento, acondicionamiento y esparcimiento del estiércol.

De ello resultó un adelanto que ha perdurando hasta hoy día y haciendo de Bauer el especialista y solucionador líder de problemas en el ámbito del estiércol de vacuno, porcino y avícola así como de otras aguas residuales agrícolas.

El manejo del estiércol líquido

Las claves para manejar de forma eficiente los purines

Realizar un correcto manejo de los purines le permite a los productores, además de obtener un beneficio económico, evitar potenciales daños o la contaminación de sus predios lecheros. La producción de purines puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza para los productores lecheros si no cuentan con un plan de manejo adecuado para grandes volúmenes, que a menudo se mueven entre 34 y 260 litros de purín al día por cada vaca ordeñada. La diferencia en los volúmenes producidos se debe a varios factores, entre ellos el sistema de producción utilizado y la zona en que se desarrolla la explotación.

Existen 4 fuentes que contribuyen a la producción de purines: el animal como tal, el agua utilizada para el lavado de los equipos de ordeña y estanques, el agua usada para la limpieza de pisos y construcciones, y por último, el agua de las lluvias. En las lecherías durante la época de lluvias, los pozos de almacenaje se llenan con facilidad, especialmente en invierno, producto de las lluvias, las cuales además generan un efecto de dilución y disminuyen la concentración de materia orgánica.

A esto se agrega el uso indiscriminado de agua que a menudo se utiliza para la limpieza de los pisos y la maquinaria, lo que termina por generar un mayor costo para los productores. Esto debido a la energía que se usará para bombear agua, almacenarla y aplicarla en el predio.

Un correcto manejo de los purines le permitirá a los productores, además de obtener un beneficio económico, evitar potenciales daños o la contaminación de sus predios lecheros.

La clave para realizar un manejo óptimo es conocer los volúmenes que se pueden producir a nivel de predio, su composición y proporción entre líquidos y sólidos. Esto, además, permitirá conocer la cantidad y calidad del material que posteriormente será incorporado en las praderas y el que se puede utilizar como cama para el ganado.

El almacenaje de los purines

De acuerdo a los expertos, lo más adecuado para almacenar de forma correcta los purines es construir un pozo que cumpla con las exigencias legales y técnicas requeridas por las leyes medioambientales. Cabe destacar que estos pozos acumuladores pueden generar escurrimiento e infiltración en profundidad, lo que conlleva a una contaminación de las aguas.

Respecto de los factores técnicos, se debe considerar la ubicación del pozo en el predio. Lo ideal es que éste se ubique en un lugar que facilite la recolección de los purines y cuente con una pendiente que favorezca el traslado de los residuos. El nivel de la napa freática y su moviendo durante la época más lluviosa es un factor importante a considerar en la profundidad del pozo. Se debe evitar construir pozos en zonas del predio donde la napa está cercana a la superficie. Otra alternativa es construir el pozo sobre el suelo, lo que deberá tener buenas paredes para evitar su derrame. En pozos de tierra se puede contaminar las aguas subterráneas y en pozos de concreto puede “reventar” la estructura producto de la napa freática alta. La profundidad estará determinada por el nivel de la napa freática y la capacidad del equipo purinero para bombear el purín. La mayoría de los pozos tienen una profundidad entre 2 a 6 metros.

El manejo de los purines

Una vez determinada y construida la infraestructura necesaria, se debe comenzar con el proceso de recolección. Para ello, lo primero, es realizar un correcto tratado del purín, donde se incluye un buen raspado, que permita utilizar menos agua en la posterior limpieza de suelos. Esto permitirá reducir el almacenaje y gastar menos en la aplicación. Esta tarea se puede realizar de forma manual, con caballos, maquinaria de que disponga el agricultor. Es importante recordar que mientras menor sea el uso de agua para la limpieza, menor será el volumen de purines generado.

Los purines deben ser mezclados para homogeneizar las distintas capas que se acumulan en el pozo de almacenamiento. Una vez homogenizado, la tarea debe centrarse en analizar el purín mediante un muestreo, con el fin de determinar su contenido de macro y micro nutrientes y cuantificar su aporte como fertilizante de praderas.

El análisis de los purines .

Debido a la gran variedad de animales, razas, alimentación administrada, contribución de agua, el manejo que se le de, entre otros aspectos, el análisis de los purines debe realizarse idealmente en un laboratorio habilitado, al que se enviarán las muestras representativas. Un análisis básico de purines debiera considerar factores como el contenido de materia seca, pH, nitrógeno total y amoniacal, fósforo, potasio, calcio y magnesio.

Finalmente podemos decir que la acumulación de estiércol líquido supone un problema. Pero si el estiércol líquido se trata correctamente, presenta innumerables posibilidades de procesamiento. De este modo, a partir del estiércol líquido se puede crear material para esparcir, y la parte líquida será aprovechable como el mejor de los abonos para un crecimiento seguro en todas las fases de la vegetación. Esto sustituye al abono químico y ahorra dinero, protege el medioambiente y contribuye a la salud de los animales.

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