Última actualización: viernes 21 septiembre 2018
Autor (es): Alfredo Delgado, Rocío Sandoval (1) Milena Montenegro (2)


Neosporosis bovina: un problema latente de la ganadería


La Neosporosis se ha convertido en una enfermedad de importancia internacional, ya que es una de las principales causas de aborto en el ganado bovino.

Neosporosis bovina: un problema latente de la ganadería

La Neosporosis es una enfermedad causada por Neospora caninum, un protozoario con una amplia gama de hospederos pero con una preferencia por el ganado y los perros. Se ha convertido en una enfermedad de importancia internacional, ya que es una de las principales causas de aborto en el ganado bovino, y por lo tanto una enfermedad de gran importancia económica en la ganadería lechera. Las pérdidas económicas se atribuyen a un alargado intervalo entre partos, menor producción de leche y una tasa de sacrificio elevado. Actualmente, no existe ningún tratamiento o vacuna eficaz.

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA NEOSPOROSIS

En un estudio realizado por Bjerkas et al. (1984), se reportó en seis perros una enfermedad parecida a la Toxoplasmosis. En el estudio histopatológico, se encontraron estructuras parasitarias parecidas al Toxoplasma gondii (T. gondii) en el cerebro y músculos, sin embargo no se encontraron anticuerpos contra T. gondii en el suero. Posteriormente, en Estados Unidos, Dubey et al. (1988), encontraron un parásito similar al T. gondii, pero lograron diferenciarlo y lo clasificaron en un nuevo género al que denominaron Neospora, donde hasta el momento N. caninum es la única especie representativa.

El interés en el campo veterinario por este protozoo, se incrementó cuando Thilsted y Dubey, en 1989, identificaron por primera vez a la N. caninum como agente etiológico de aborto en ganado bovino. Poco tiempo después, se confirmó que este protozoo era la primera causa de aborto en el ganado lechero de California. En 1992, se puso de manifiesto experimentalmente la transmisión vertical del parásito en la especie bovina y, en 1993, se consiguió el primer aislado procedente de un feto bovino abortado.

CICLO BIOLÓGICO

En el ciclo biológico, puede diferenciarse una fase sexual o gametogonia (perros y cánidos silvestres), y otra asexual o merogonia (vacas, cánidos y équidos), con formación de taquizoitos y quistes tisulares conteniendo bradizoitos. El perro inicia la infección porque contamina el alimento de las vacas con las heces, pero a su vez el perro como hospedador definitivo, se va a infectar al ingerir los quistes que se hallan en la placenta del ganado infectado, restos de fetos abortados y en las descargas uterinas o líquidos fetales. El perro elimina al medio ambiente los ooquistes mediante las heces, y luego de 24 horas aproximadamente estos esporulan y se vuelven infectivos, contaminan el medio ambiente y las vacas quedan infectadas al ingerir alimentos y agua contaminados.

 

 

En la vaca los ooquistes ingeridos llegan al intestino, se liberan los esporozoítos y penetran en las células intestinales, transformándose en taquizoitos (fase de multiplicación rápida). Los taquizoitos penetran a las células por invasión activa, y se localizan en el citoplasma dentro de una vacuola parasitófora. En ausencia de respuesta inmune por parte del hospedador, los taquizoitos continúan multiplicándose y causando progresivamente destrucción celular. Posteriormente, los taquizoitos se diferencian en braquizoitos (fase de multiplicación lenta), y la persistencia de los quistes tisulares determina que la infección quede establecida. La enfermedad depende de los taquizoitos y su capacidad de penetrar y multiplicarse en las células de la vaca, y la respuesta inmune para inhibir la multiplicación del parásito. En las vacas, los taquizoitos pueden localizarse en el útero grávido y de ahí, pasar directamente a la placenta y al feto. Esta vía de infección es conocida como transmisión vertical, y es la principal ruta de infección en el ganado bovino; habiéndose demostrado bien en ovejas, cabras, ratones, perros, gatos, monos y cerdos.

EPIDEMIOLOGÍA

Estudios realizados demuestran que la Neosporosis afecta tanto a razas lecheras como de carne. Aunque existen escasos estudios de Neosporosis en ganado bovino de carne, se ha encontrado una mayor seroprevalencia de Neosporosis en ganado de leche que de carne. La principal vía de contagio en los vacunos que mantienen la infección es la vía transplacentaria (transmisión vertical) de madre a hijo. La vía horizontal, donde interviene el perro como hospedador definitivo, es de importancia cada vez menor para mantener la infección en el sector pecuario, pero no se descarta su importancia. Estudios recientes indican que la presencia de perros en el hato, es un factor de riesgo para la ocurrencia de abortos por Neospora en vacunos, y que el riesgo de infección es mayor cuando existe tres a más perros. Existen datos que la Neosporosis afecta a bovinos lecheros de explotaciones de mediano y gran tamaño. Se sabe que la infección es más frecuente en los rebaños considerados “abiertos” (por compra) que en los “cerrados” (que no compra).

Parece ser que muchos abortos endémicos y esporádicos son resultado de la activación de una infección crónica, donde las vacas seropositivas a Neospora tienen un enorme riesgo de abortos. Las vaquillonas congénitamente infectadas, tienen más posibilidad de riesgo de abortos durante su primera preñez comparada con vaquillonas seronegativas, aunque el efecto de seropositividad es más marcado en vacas de dos a más gestaciones. Las vacas seropositivas en un hato infectado tienen de 2 a 3 veces más riesgo de abortos, que las vacas seronegativas.

 

Se tiene que considerar la existencia de infecciones concurrentes por otros patógenos, agentes inmunodepresores infecciosos y no infecciosos, que pueden predisponer al aborto de fetos infectados por N. caninum. En general, en fetos abortados por causa de N. caninum, se ha detectado en pocas ocasiones la presencia de otros agentes que pueden ser también causa de aborto, pero el VBVD está relacionado con N. caninum por la inmunosupresión.

NEOSPOROSIS EN EL PERÚ

En el Perú, el primer reporte de N. caninum se presentó en Arequipa, encontrándose una prevalencia del 57% en el ganado lechero. En nuestro país, se registran valores de prevalencia que van desde 1.5% en Pucallpa hasta 57% en Arequipa, observando mayor seropositividad en las principales cuencas lecheras del país.

 

FISIOPATOLOGÍA

La patogénesis de la Neosporosis depende del equilibrio entre la capacidad del taquizoito para penetrar y multiplicarse en las células, y la habilidad del hospedador para inhibir la proliferación del parásito. Una vez en el organismo, los taquizoitos pueden infectar las células de casi todos los tejidos del animal, pero muestran una predilección hacia las células del sistema nervioso central, musculares-esqueléticas, cardiacas y endoteliales. Su multiplicación en las células parasitadas ocasionan la destrucción de las mismas, y da lugar a la aparición de focos de necrosis y una respuesta inflamatoria no purulenta que rodea dichas áreas necróticas, constituyendo la principal lesión de esta enfermedad.

El parásito tiene predilección por el epitelio corial fetal y por los vasos sanguíneos de la placenta, causando vasculitis fetal e inflamación y degeneración del corion con necrosis difusa del lecho placentario.

Los estadios de taquizoitos son los que demuestran mayor tropismo por las células del sistema nervioso central, muscularesesqueléticas, cardiacas y endoteliales. Luego, la multiplicación activa ocasiona la destrucción de la célula, con la aparición de focos de necrosis que es la principal manifestación lesional. La respuesta inflamatoria no es purulenta y está constituida por macrófagos, linfocitos y células plasmáticas.

Actualmente, el conocimiento de los mecanismos de acción patógena del parásito responsable de la muerte del feto, es escaso. Sin embargo, se conoce que el aborto puede presentarse entre los 3 y 9 meses de gestación; antes de esa fecha probablemente se acompaña la reabsorción o momificación. Además, los fetos abortados, frecuentemente autolíticos, no suelen presentar lesiones macroscópicas y no hay retención de placenta.

El feto durante sus etapas de desarrollo, es vulnerable durante el primer tercio de gestación, por la inmadurez de su sistema inmune y según avanza la gestación, el riesgo de aborto es mayor debido a que la posibilidad de transmisión aumenta. Durante el segundo tercio de gestación ocurren la mayoría de abortos, debido a que el feto desarrolla una respuesta inmune rudimentaria e insuficiente para superar la infección. Finalmente, la infección del ganado al final de la gestación, tiene como resultado el nacimiento de terneros congénitamente infectados pero clínicamente sanos, debido a que el feto es capaz de desarrollar una defensa competente frente al patógeno.

 

INMUNIDAD

La inmunidad que se desarrolla frente a una exposición primaria de N. caninum, es insuficiente para prevenir la transmisión vertical del parásito. Sin embargo, los animales con infecciones crónicas desarrollan una fuerte inmunidad celular y humoral, que les protege de posteriores abortos y evita la transmisión congénita. La respuesta inmune maternal tiene influencia sobre la infección congénita y el aborto. Una infección durante la gestación, no necesariamente conlleva al aborto o a la transmisión congénita. Por otra parte, se ha detectado en los rebaños que presentan aborto endémico, fluctuaciones en los niveles de anticuerpos a lo largo de la gestación. Estos niveles de anticuerpos detectados durante la gestación, pueden predecir la infección congénita o el aborto, porque las reproductoras seropositivas tienen un riesgo de abortar dos veces superior al de las reproductores seronegativas.

IMPORTANCIA DE LA NEOSPOROSIS

La Neosporosis por N. caninum, es conocida como agente causal de importantes pérdidas económicas en la industria ganadera y cárnica. Es considerada en la actualidad, como una de las enfermedades causantes de aborto con alta prevalencia en el rebaño. Se genera muerte fetal temprana con repetición de celo, incremento del intervalo parto concepción o infertilidad; lo cual genera alargamiento de la campaña y la no renovación de la lactación, esto lleva a la reducción en la producción de leche. Asimismo, el incremento del intervalo entre partos puede reducir el número de lactancias si se considera un periodo de años.

SIGNOS CLÍNICOS

En el ganado bovino, el aborto puede producirse en el tercer y el noveno mes de gestación con una media en torno a los 5-6 meses de gestación. La momificación es uno de los hallazgos clínicos que se observa con frecuencia, así como muerte fetal, reabsorción, autolisis, nacidos enfermos, nacidos aparentemente normales pero crónicamente afectados. Las lesiones se dan más en SNC, hígado y músculo esquelético. Los terneros pueden nacer con menor peso de lo normal, débil e incapaz de levantarse. Las extremidades anteriores y posteriores pueden presentar flexión o hiperextensión; los signos neurológicos pueden revelar ataxia, reflejo patelar decreciente, reflejo retrospectivo lento, también puede presentar exoftalmia y asimetría ocular aparente.

DIAGNÓSTICO

La historia clínica y los datos epidemiológicos pueden ser orientativos para el diagnóstico de la Neosporosis, como causa de aborto bovino. Pero el diagnóstico definitivo, precisa del examen del feto en un laboratorio de diagnóstico equipado adecuadamente, además de pruebas complementarias: Serológicas y no serológicas. La colección de muestras para cada uno de los análisis debe hacerse lo antes posible, después de producido el aborto. Lo correcto es el envío del feto completo, pero si no es posible las muestras a remitir serían el cerebro, corazón, hígado y placenta, ya que son las localizaciones más frecuentes donde se ha observado las lesiones y el parásito. Estas muestras deben ser recogidas para el examen histológico e inmunohistoquímico, fijándose en formol salino tamponado al 10% y almacenándose a temperatura ambiente hasta su utilización.

El examen histológico se puede realizar en los tejidos de fetos abortados, teñidos con hematoxilina-eosina. Los órganos más importantes para el examen son el cerebro, corazón y el hígado. Cuando se observan lesiones típicas de las infecciones por protozoos, se puede emitir un diagnóstico presuntivo de Neosporosis.

La Inmunoabsorción ligada a enzimas (ELISA), es un método de diagnóstico más utilizado en la detección de animales portadores de la infección, porque determina la presencia de anticuerpos y así puedo saber si mi vaca es positiva o no, lo que no quiere decir necesariamente que vaya a abortar. Para el análisis del perro, la sensibilidad y la especificidad es del 98% y del 96% respectivamente, mientas que para los vacunos ELISA es de 100% y 96%.

 

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

El aborto tiene múltiples causas, por lo que todas las enfermedades infecciosas y no infecciosas que llevan a aborto estarán consideradas dentro del diagnóstico diferencial, siendo necesaria siempre la participación de los laboratorios para dilucidar las causas reales de aborto.

TRATAMIENTO

Existen dos problemas importantes para dar un tratamiento eficaz contra el parásito: el primero es atacar directamente a los bradizoitos que se encuentran en los quistes tisulares, y el segundo es el tiempo de retiro de la leche hasta la eliminación del fármaco. No hay droga que cumpla con estos requisitos y por ello, hasta el momento de elaborar este artículo, se considera que es una enfermedad no tratable.

CONTROL Y PREVENCIÓN

Siendo una enfermedad cuya transmisión principal que supera el 60% es de tipo vertical (madre-feto), hace poco viable la aplicación de sistemas de control y erradicación; si sumamos a ello que los animales seropositivos no siempre terminan en aborto, la situación ya no resulta tan dramática. Se puede tener las más brillantes de las ideas y planes de control y erradicación, pero esto choca con la realidad de la ganadería peruana, donde la relación costo/beneficio no permite avizorar métodos de control eficientes, al punto que la diseminación de la Neosporosis es a nivel nacional, mientras tanto aquí van algunas ideas:

El control se debe basar en el manejo adecuado del ganado bovino, así como el manejo de perros, dado que hasta el momento las vacunas en desarrollo aún muestran dificultades para inducir inmunidad protectora en el ganado.

En vacas donde sí se ha diagnosticado que el aborto es causado por N. caninum, se debe empezar con la identificación de los animales, el aislamiento de las vacas con antecedentes de aborto, la utilización de pruebas serológicas, y la realización de exámenes para el feto abortado para identificar su seropositividad. Una buena medida de control debe iniciarse por determinar la prevalencia en el hato con un 10% de las vacas sanas, paridas y en ordeño, a fin de conocer el nivel de seropositividad y el riesgo de abortos.

Se debe hacer una correcta y detallada identificación de las vacas abortadas seropositivas, así como de las terneras que hayan nacido anteriormente de esas vacas.

El objetivo de esta identificación es para no utilizar estos animales en la reposición, puesto que las vaquillonas congénitamente infectadas tienen 7 veces más posibilidades de riesgo de aborto durante su primera preñez, comparada con vaquillonas seronegativas.

La reposición de los animales se debe efectuar con terneras seronegativas. Lo ideal es realizar una prueba serológica antes de la ingesta de calostro o a los 5-6 meses de vida del ternero, cuando los anticuerpos calostrales maternos han desaparecido.

Las terneras positivas deberán destinarse a engorde y su posterior sacrificio. Lo ideal es la eliminación de animales seropositivos con antecedentes de aborto, pero solo se podría realizar en hatos con prevalencia baja. Sin embargo, se debe utilizar hembras de reemplazo seronegativas para minimizar los riesgos de infección en el hato, ya sea propias y/o compradas.

Para evitar la transmisión vertical, se debe impedir el acceso de perros a lugares destinados al depósito de alimento para el ganado (depósitos de granos, galpones, silos, etc.) y pastizales. Asimismo, se debe realizar el examen serológico de los perros a fin de asegurar su negatividad. Por último, se debe evitar que los perros consuman material abortado (feto, placenta), y se les debe alimentar con carne vacuna previamente cocinada.

BIBLIOGRAFIA

• Dirksen, G. Medicina Interna y Cirugía del bovino.

• Rebhun, W.C. Enfermedades del ganado vacuno lechero.

• Bowman D. Parasitología Veterinaria.

• Radistits.O. et al., Medicina Veterinaria.

•Rivera G. H. Casos frecuentes de abortos bovinos. 2001.

Comentarios
16 abril 2017 | 11:13:39 PM CARLOS
muy buen articulo. Nosotros empezamos a tomar mas conciencia al introducir embriones en nuestras practicas reproductivas. Ya de por si el riesgo de que el embrion no se desarrolle esta presente,, si no seleccionamos animales "limpios" el riesgo es aun mayor. Aun tenemos animales positivos, eso si en menor numero; descartamos muchos animales al concientizarnos hace un tiempo atras. Esto tambien nos hace mas precavidos al comprar animales de otras fincas. Saludos www.sanedmundoandino.com.
10 enero 2017 | 5:55:35 PM MARCELO
Otra forma de ver el tema: http://mrojas.perulactea.com/2009/02/23/neosporosis-parasitosis-emergente-en-la-ganaderia-peruana/ . Saludos.
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