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Última actualización: jueves 14 diciembre 2017

Autor (es): Dr. Roberto Evaristo Romero
Docente de FAVEZ - UPCH y Gerente Gral. de Pecuarios Perú E.I.R.L. revista@hotmail.com

Presencia de neumonía y diarrea en terneras y el efecto en su vida productiva


Presencia de neumonía y diarrea en terneras y el efecto en su vida productiva

El área de terneraje en los establos lecheros se caracteriza por ser de tipo estabulado y diversas características de instalaciones que tienen ventajas y desventajas en su diseño y uso. Lo ideal de un área de terneraje es tener un área de 7 m2 por animal, piso seco y una adecuada ventilación. Cuando existen fallas en el manejo e instalaciones inadecuadas, se facilita la presencia de enfermedades respiratorias y diarreicas, las cuales representan un impacto en su vida productiva. La presencia de enfermedades en esta área, predispone al incremento del riesgo de mortalidad, así como mayor gasto en medicamentos, alimentación y pérdida de peso durante su permanencia en esta área.

El retraso consecuente en el crecimiento y la manifestación de estas enfermedades, debilitan al animal y como consecuencia una menor ganancia diaria de peso y esto se relaciona con la postergación del inicio de la etapa reproductiva de la vaquilla (Strapák, et al. 2013; Place, et al. 1998). Una de las claves de éxito de un establo lechero es la tasa de sobrevivencia de los terneros, en base al número de neonatos que sobreviven el primer año de vida (Joshi, 2016).

Los cuadros respiratorios tienen etiología multifactorial, influenciada por factores ambientales y de manejo. Debe considerarse también las características propias del animal, tales como la anatomía, fisiología pulmonar y la disminución de los anticuerpos calostrales luego de los 40 - 50 días del nacimiento; lo cual los deja más vulnerables a agentes patógenos (Wattiaux, 2003). El complejo respiratorio suele estar causado por uno o más patógenos primarios como: virus respiratorio (virus sincicial respiratorio bovino (BRSV), Virus de la Parainfluenza-3, IBR y BVD) y Mycoplasma spp. Las infecciones pueden continuar con infecciones bacterianas secundaria usualmente causada por Mycoplasma dispar y M. bovis, Pasteurella haemolytica, Pasteurella multocida y Haemophilus somnus (Van der Fels-Klerx, et al. 2002). Se debe considerar que la mayoría de agentes bacterianos son parte de la flora normal y pueden ser aislados del tracto respiratorio superior de vacas completamente sanas (Taylor et al, 2010).

Los cuadros neumónicos por lo general se presentan en las épocas de menor temperatura y mayor humedad relativa, así como una pobre ventilación en el área de terneraje lo cual predisponen a la formación de amoniaco y por ende ciliostasis. También se considera como factores causales, la presencia de enfermedades antes de las dos semanas de vida, desinfección del ombligo y falla en la transferencia de inmunidad pasiva. Toda esta situación genera un cuadro de estrés e inmunosupresión y la facilidad de presentar cuadros respiratorios de manera híper aguda y aguda. Las pérdidas económicas producidas por la neumonía y su presencia en diversas épocas del año y los brotes estacionales, incluyen tratamientos, gastos asociados con la mortalidad, diversas presentaciones de morbilidad y mortalidad, baja conversión alimenticia, baja ganancia de peso, disminución en la tasa de la fertilidad y una probable disminución de la producción de leche en la primera lactancia, así como disminución en la concentración proteica y grasa en la leche (Van der Fels-Klerx et al, 2000).

La disminución de la ganancia de peso diario es un factor que debería considerarse como determinante en posibles recaídas del ternero. Aquellos que mantienen una ganancia diaria de 5% de su peso, son tres veces menos susceptibles a recaer (Magnier, 2014). Se considera que las pérdidas económicas pueden ascender a los $ 35,34/ animal (rango de $ 21.02-65.23) durante los primeros meses de vida al desarrollar un cuadro respiratorio. En aquellas que presentaron brotes estacionales luego de los 3 meses hasta los 15 meses, las pérdidas estimadas son de 30.85 dólares (rango de 19.65 – 49.24 $) (Van Amburgh, et al. 2011).

El pobre crecimiento en la etapa de vaquilla conlleva a un retraso en el servicio e inicio del ciclo de vida productivo, por ser considerados animales muy pequeños. Aquellas vacas cuya edad al primer parto fue alrededor de 25 meses, obtienen mejor crecimiento posterior y mejores parámetros de fertilidad, que aquellas que paren con una edad mayor a los 30 meses. Esta situación se traduce en una mayor rentabilidad para el productor. (Cooke, et al. 2013).

Los problemas digestivos como la diarrea, es también uno de los principales motivos de pérdidas económicas para los productores. La diarrea es atribuible a factores infecciosos como no infecciosos. Los agentes patógenos que más prevalecen son Escherichia coli, Cryptosporidium parvum, Rotavirus y Coronavirus. El impacto económico puede llegar a $ 65.57/ ternero (rangos de 37.25 - 106.32 $) (Lorenz, Fagan, & More, 2011; Lacerda, 2014). Se considera que los problemas digestivos generan un retraso en la ganancia de peso y crecimiento de la recría. Como consecuencia, puede tener un impacto negativo en los parámetros reproductivos como la edad al primer servicio, número de servicios, edad al parto, curva y persistencia de la producción de leche.

Modelos de cuantificación económica de pérdidas en el rubro por enfermedades en terneros, como la de Van der Fels-Klerx et al. (2001), respaldan la importancia de implementar medidas preventivas y de control en los establos. El manejo de procesos diarreicos, resulta vital asegurar la adecuada ingesta de calostro durante la primera hora de vida como estrategia de prevención. Es importante considerar la implementación de un banco de calostro, así como el control rutinario de la calidad del calostro y su ingesta mediante la evaluación de los niveles de proteína mediante un refractómetro. Adicionalmente se deben mantener las cunas o corrales secos y limpios y realizar la desinfección adecuada de manera periódica, limpieza y desinfección de los utensilios para el suministro de calostro y leche.

Con respecto al tratamiento se debe considerar como primera acción, la rehidratación oral o intravenosa en la dosis correcta según el grado de presentación de la deshidratación. Existen algunas tendencias de retirar la leche durante el primer día de afección, pero considero que se debe seguir alimentando con leche al ternero, al no haber evidencia de alteración de la homeostasis por su ingesta (Lorenz, Fagan, & More, 2011).

Por lo general en la terapia antibiótica, se debe considerar el antibiótico ideal para el establo, debido a que los microorganismos adquieren cierta resistencia cuando se usan de manera prolongada. Es importante evaluar de manera mensual su eficacia, así como el suministro en la dosis correcta (Meganck, et al. 2014).

En el área de terneraje se debe asegurar una adecuada ventilación para no predisponer a los procesos respiratorios producto de la humedad, acumulación de gases como amoniaco y el desarrollo bacteriano. El estrés puede manifestarse por eventos realizados como: corrientes de aire, déficit de sombras, cunas y corrales húmedos, traslado a un corral de destete con otros animales, alteración de la cantidad y calidad del concentrado, descorne, castración y todo esto afecta la respuesta inmune. Por este motivo, es importante centrarnos en el bienestar de la recría que se considera el confort en las instalaciones y adoptar estrategias como alimentar con concentrado previo al destete y alargar el traslado puede reducir el estrés. También se recomienda el uso de anestésicos como método de control del dolor y consiguientes picos de cortisol. Existen vacunas que combinan los principales agentes involucrados en los cuadros neumónicos y sirven como prevención específica.

La clave en el éxito del tratamiento es iniciarlo de forma temprana. La terapia antibiótica se combina con antiinflamatorios no esteroideos en algunos casos con fluido terapia. Esta última acción se debe de hacer con cuidado, debido a que podemos predisponer a un proceso de edema pulmonar (Lorenz, Earley, et al. 2011).

Al igual que los problemas digestivos es importante evaluar de manera periódica la eficacia de los antibióticos y considerar el uso de macrolidos de larga acción que incluso puede brindarnos una protección de 28 días post aplicación.

Podemos decir que el manejo y control de las enfermedades en el área de terneraje se inicia en los corrales de seca y preparto, donde podemos mejorar la inmunidad pasiva. Durante el parto, se considera realizar un trabajo obstétrico y neonatal adecuado que permita tener una cría sana y sin consecuencia de supervivencia e infecciones como la onfalitis entre las principales.

Finalmente, el objetivo consta en adoptar medidas que reduzcan la incidencia de neumonía y diarreas, para así reducir los posibles gastos de tratamientos y pérdidas por mortalidad animal. Aquellos que sobrevivan, tendrán un menor rendimiento, significando una constante carga a la economía del centro de producción por la pérdida acumulada tanto en crecimiento, como parámetros reproductivos y producción láctea o cárnica.

Referencias bibliográficas

Para mayor información contactarse con el autor al correo: revarist@hotmail.com

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