Última actualización: lunes 22 abril 2019

Clima Extremo

Clima Extremo

El sector ganadero peruano frente al impacto del Calentamiento Global

En 40 años, la demanda peruana de productos alimenticios de origen pecuario se multiplicará por tres. Para el 2010 la producción nacional abastecía el 98% del consumo de carnes y el 52% del consumo de leche, según INIA. Sin embargo, estas cifras se atropellan con la realidad: el sector ganadero es uno de los más afectados por el cambio climático y uno de los menos estudiados oficialmente hasta el momento.

 La alteración climática se ha hecho relevante desde 1970. Cada década, los valles, ríos, y nevados han ido incrementado su temperatura alrededor de 0,74°C durante los últimos 100 años, señaló el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC). 25 países industrializados son los principales emisores de los Gases de Efecto Invernadero (GEI), sin embargo, para el 2030 serán los países en vías de desarrollo quienes tengan que afrontar los principales problemas derivados de las emisiones carbónicas. Incluso ahora, el 24% de las tierras mundiales, tamaño equivalente al África, ya presentan daños.

En el caso del Perú, concentramos la novena superficie forestal más grande del mundo, nos cruza la cadena montañosa tropical de mayor superficie, y disfrutamos 28 de los 35 climas existentes en el mundo y 84 de las 114 zonas de vida. Decir que estamos en peligro sería redundante. En los cinco factores geográficos y meteorológicos que modelan nuestro clima (la cordillera de los Andes, la célula anticiclónica del Pacífico Sur, la corriente oceánica ecuatorial o “El Niño”, la corriente oceánica peruana y el anticiclón del Atlántico Sur) podremos encontrar alteraciones en un futuro no muy lejano. El Fenómeno El Niño (FEN), por ejemplo, llegará con más frecuencia.

 

El clima contraataca: el gran cambio
 
Las mutaciones del clima están pasando ahora, mientras lee este reportaje. Nuestra biodiversidad es nuestra mayor amenaza. Tenemos cuatro de las cinco características de vulnerabilidad reconocidas por la Convención Marco de las Naciones Unidad para el Cambio Climático (CMNUCC): zonas costeras bajas, terrenos áridos y semiáridos, áreas expuestas a inundaciones, sequía y desertificación; y ecosistemas montañosos frágiles. Estas zonas podrían extinguirse. No en vano somos el tercer país que viene siendo más afectado por los efectos del Cambio Climático cuando solo contribuimos con el 0,4% de los GEI mundiales (47% por la deforestación y migración de la amazonia; en nuestro país se deforestan áreas equivalentes a 43 canchas deportivas cada 90 minutos). La sobreexplotación de recursos nos está llevando a una situación cada vez más irreversible y que podría generar millones de pérdidas ambientales, económicas y sociales en el mediano y largo plazo.

El Perú, al estar ubicado en la zona central de la Cordillera de los Andes, tiene proclividad a que sus glaciares se calienten más rápido que cualquier otro lugar del mundo, al punto que ya han disminuido 22%, este porcentaje de recursos hídricos bastaría para abastecer de agua potable a Lima durante 10 años. El Huaytapallana (Junín) y el Pastoruri (Ancash) son los nevados afectados más populares. La desglaciación también aumenta el riesgo de aludes y aluviones al incrementarse el número de (nuevas) lagunas colgantes.

En el gran teatro natural, desaparecerán de escena algunos glaciares y nevados, y aparecerán plagas, dengue, enfermedades (particularmente las respiratorias). En la sierra, la consecuencia a mediano plazo será la disminución sustantiva de la provisión del agua durante la época de no-lluvia, afectando a los cultivos y la crianza de llamas y alpacas. La inestabilidad en las lluvias y el derretimiento de glaciares ocasionarán cambios en las fechas de siembra y de cosecha. La agricultura y la actividad pecuaria serán las principales mermadas –más aún en zonas altoandinas–, lo que representa una pérdida no solo de riqueza natural, sino de riqueza económica: sin el sector agropecuario 23,3% de la Población Económicamente Activa (PEA) perdería su trabajo, cifra que en números reales equivale a 4 millones de desempleados.

En nuestras zonas costeras, el CC se traducirá en menor disponibilidad de agua dulce, aunque agua salada no falte. El rendimiento de los principales cultivos, como el forraje para la alimentación del ganado, se verá disminuido. ¿Los ganaderos están preparados para la batalla?

 

Ganadería en peligro: ¿Ante qué nos adaptamos?

El Distrito de Ccorca (Cusco) está ubicado a 3625 m.s.n.m. y lo habitan poco más de dos mil personas. La mayoría de ellas se dedica a la ganadería como actividad económica principal. El CC, sin embargo, está provocando que parte de sus animales mueran. “El ganado que manifiesta algún tipo de enfermedad es inmediatamente sacrificado por el poblador y no llega ni siquiera a la etapa de engorde”, detalló David Quispe, alcalde del distrito y biólogo que conoce de cerca la realidad de sus comunidades. Él ha estado presente cuando los ganaderos perdían alguno de sus animales, como en la comunidad de Huayllay, ubicada en el mismo distrito. Allí se han perdido el 30% de las reses. “Nuestro distrito es eminentemente rural, tenemos 8 comunidades, 4 anexos más el distrito”, describe como quien habla de su familia.

Los cambios los han podido ver in situ. “Por nuestra cuenta, ya hemos identificado un proceso de mutación por efecto del CC de agentes patógenos internos como bacterias, hongos, parásitos que están en casi todos los animales. Por ejemplo, últimamente está atacando mucho la fasciola hepática. Hay mucha resistencia ante antibióticos, por lo que los animales terminan enfermándose. Habían especies parasitarias que antes estaban en la zona amazónica o costera y que ahora se manifiestan en la zona andina o viceversa”, advirtió el alcalde Quispe.

Como si la naturaleza no fuera suficiente enemigo, la acción del hombre también ha generado problemas. “Han habido incendios en zonas de pastizales naturales; en este momento, los animales van a sufrir por falta de alimentación”, explicó. El hombre es lobo del hombre, como escribió Hobbes.

Aquí, como en la mayoría de los 1834 distritos del Perú que serán afectados por el CC, las comunidades trabajan de manera independiente. La poca información que se tiene y la necesidad de capacitación en la ganadería familiar han sido motivo de pérdidas para las comunidades (40% en la costa y 60% en la sierra si se habla de ganado vacuno cárnico, y casi la totalidad de ganado vacuno lechero en la costa), causando el incremento de la mortalidad (especialmente crías), menor peso corporal, baja producción de leche y lana, menor fertilidad, y más enfermedades infecciosas y parasitarias.

No existe un estudio que diga exactamente cómo afectará el CC a esta zona. Aunque hay ONGs, universidades y organismos gubernamentales que han hecho algunos estudios sobre los efectos del CC por su cuenta, en realidad no hay un documento oficial que detalle cada aspecto de cómo cambiará el clima en cada zona de nuestro biodiverso país ni cómo hacerle frente, dice el M. V. Jahir Anicama, ex-miembro del equipo técnico de Cambio Climático del MINAG. “Ahora estamos en una etapa de diagnóstico a partir de la información que se ha recolectado. Para mediados de año se espera que tengamos un instrumento importante de gestión de riesgos para el país, pero el plan que se elabora tiene como horizonte del 2012 al 2021, por el bicentenario”, aseveró. Asimismo, dijo que es difícil trabajar sobre los efectos en la ganadería pues la información disponible data del último Censo Nacional Agrario (Cenagro) de 1994. “La información ya está desfasada. En todo caso, la información disponible proviene de cada sector. No existe un plan nacional”, advirtió, añadiendo que el sector ganadero podría reducir su rendimiento entre 3% a 6%.

Sin embargo, según él y otras fuentes consultadas, los principales efectos del CC en la ganadería peruana se pueden verificar en la alta mortalidad de crías (heladas erráticas, incidencia de enfermedades no existentes anteriormente en ciertos pisos altitudinales), en la escasez de forrajes (granizadas y lluvias fuera de estación, falta de especies/variedades de alto rendimiento), en la mayor incidencia de enfermedades prevalentes, y en la reducción poblacional de animales criollos y camélidos sudamericanos expuestos a los extremos climáticos altoandinos.

“El principal problema es que los cambios en el clima vienen afectando los pastos. Así, son principalmente las heladas, las sequías y veranillos los que producen impactos negativos en los pastos, convirtiéndose en un factor agravante. Esta es sólo una arista del problema. Lo que hace más vulnerable al sector ganadero es la gestión, es decir, el sobre pastoreo, la falta de rotación de canchas y mala distribución del agua” detalló Alejandra Martínez del Instituto Geofísico del Perú (IGP)-MINAM.

Por ejemplo, en la sierra central, y particularmente en la Cuenca del río Mantaro (carne y lácteos) el impacto de los eventos meteorológicos extremos, en forma directa, inciden en la salud y ciclo productivo del ganado; y en forma indirecta, se produce una escasez de las pasturas naturales y cultivadas. En ese valle ya está lloviendo 15% menos.

Sin pastos ni forrajes, la ganadería no es sustentable. Los pastos naturales son particularmente vulnerables a la presencia de nevadas o heladas, pudiendo afectar en 90% a las comunidades alpaqueras y en 40 % a las comunidades agrícolas. En cuanto a la costa, el reto principal son los altos costos de alimentación del ganado. Además, las variaciones climáticas en los Andes impactan directamente en la disponibilidad de agua en las zonas bajas. Es decir, por ejemplo, un litro de leche en la costa tiene mayor costo de producción comparado con un litro de leche producido en la sierra. Actualmente, ya hay conflictos por el uso de agua entre regiones: Huancavelica con Ica, Cusco con Arequipa, y Puno con Tacna.

En el caso de Arequipa, detalla la Ing. Enma Núñez, investigadora del IGP-MINAM, la ganadería se sustenta básicamente en los grandes proyectos de irrigación de “Majes y Siguas”, siendo la actividad lechera una de las principales actividades económicas, donde la alfalfa es la base de la alimentación de los animales. “Sin embargo, este producto depende del agua proveniente de los andes. Si no se toman las medidas de adaptación necesarias para garantizar la sostenibilidad de los recursos hídricos, la ganadería arequipeña sufrirá las graves consecuencias”.

Cuando se trata de la ganadería, se deben tener en cuenta dos sistemas de crianza: el familiar, asociado a prácticas tradicionales, escaso conocimiento científico y ausencia de un mercado desarrollado; y el mixto o comercial, en el que los productores tienen mayor conocimiento tecnológico para la reproducción de su ganado, utilización de técnicas de inseminación artificial, ordeño mecánico, manejo sanitario y entregan su producción lechera a plantas acopiadoras; explicó la Ing. Núñez. Ambos sistemas responden distinto al CC. En Huancavelica, el departamento con mayor índice de pobreza, el sistema de crianza mayoritario es el sistema familiar, por lo que la no adaptación al CC por carecer de recursos económicos y técnicos podría extinguir la actividad ganadera, originando más problemas sociales como la migración, el desempleo, inseguridad alimentaria, etc. La larga cadena productiva funciona como las de hierro: siempre se rompen en el punto más débil.

El distrito costero de La Matanza (Piura) también está luchando para evitar la catástrofe económica provocada, en su caso, por la falta de lluvias, informó su alcalde, el Ing. Agrónomo Nelson Mio Reyes. “El año pasado (2011) fue un año seco”. “Este año las lluvias han vuelto, lo cual ha permitido revertir la balanza de pérdidas en el Valle del Alto Piura. La zona tuvo serios problemas de escases de agua: se perdieron 5.000 cabezas de ganado solo en su distrito; en el valle fueron 10.000. “La pérdida de ganados conlleva a la escases de dinero y que los padres no matriculen a sus hijos en el colegio. Algunas familias, como no tienen la ganadería como sustento, se dedicaron a la tala ilegal como alternativa económica, lo que agrava el problema de fondo”. Así como habrá zonas donde deje de llover, existen otras donde las precipitaciones serán severas. El frío en la región centro-sur del país traerá heladas y granizadas que generarán la pérdida de kilómetros de áreas aptas para cultivo de forraje y pastos. El ganado será más vulnerable a adquirir enfermedades como la neumonía. Asimismo, “las excesivas lluvias harán que el agua se quede empozada y las vacas remojen sus pezuñas más tiempo: pezuñas con más tiempo en el agua origina que las vacas presenten callos, a más callos caminan menos y por tanto se alimentan menos”, señaló el director del Instituto Veterinario de Investigaciones Tropicales y de Altura, Dr. Alfredo Delgado.

En el distrito de San Salvador, en la provincia de Calca, región Cusco, las granizadas que ocurren en los meses de mayo, junio y julio han provocado la muerte de animales de ganado en 6 comunidades que viven a más de 4.500 m.s.n.m. “Las temperaturas pueden llegar incluso a -15ºC” señala Narciso Ccorimanya, alcalde distrital.

La situación no podría ser más seria: la aspereza del clima afecta a vacas, ovejas, alpacas, llamas que son criadas en corrales abiertos, sin ningún tipo de protección y pocas medidas sanitarias. Por el día hace mucho calor y por la noche el frío es congelante más aún entre mayo y julio. “Ello se debe a la falta de conocimiento de los comuneros. Todos los años, profesionales zootecnistas del Ministerio de Agricultura llegan para vacunar a los animales entre los meses de noviembre y diciembre, poco antes que comience la época de lluvias para prevenir males. “Los comuneros se animan a participar”, reveló la autoridad edil. Pero no ha sido suficiente: en las comunidades altas, como Tiracancha, el ganado se enferma por acción del clima.

Fuera del análisis general, los especialistas coinciden en que el sector ganadero es uno de los menos estudiados con respecto al impacto que sufrirá frente al CC. Alejandra Martínez, especialista del IGP, explica que “en el marco de los estudios realizados en el valle del Mantaro, se encontró que si bien el sector más perjudicado por los eventos extremos asociados al CC es la agricultura, también lo es el sector ganadero. Sin embargo, a diferencia del primero, se trabaja poco sobre la parte ganadera tanto en los aspectos de extensión como capacitación. Así, el desarrollo de la ganadería en general debería ser tomado como una estrategia de adaptación ante el cambio climático, pues es una actividad tenaz, y que además tiene mucho potencial de desarrollo en la forma de productos derivados. Lamentablemente son escasos los esfuerzos que se vienen desarrollando en esta dirección”.

Si bien nuestro país reglamenta y ofrece programas referidos al CC, el nivel de implementación de los mismos, a nivel del gobierno regional y local, es limitado. Según la Ing. Núñez, lo que se necesita con urgencia es el esfuerzo concertado en los tres niveles de gobierno y de los propios ganaderos para el desarrollo de esta actividad socioeconómica, ya que el grueso de los andes peruanos tiene una aptitud productiva ganadera y, sin embargo, esta región es la más olvidada del país.

El grueso de la ganadería nacional es ganado criollo y nativo explotado en minifundios y comunidades campesinas de pobre nivel tecnológico, bajos niveles de producción y productividad, haciendo un uso insostenible de los recursos forrajeros, agua y suelo. Esta actividad, que generalmente está bajo el sistema de crianza familiar (sin tecnificación), no tiene futuro.

Las condiciones meteorológicas variables e impredecibles impiden que el ganadero pueda tener el control de su producción. Ken Takahashi, director de Investigación en Variabilidad y Cambio Climático (IGP), manifiesta que “la información base para la adaptación debería ser a una escala espacial local para que sea directamente aplicable. Sin embargo, es muy difícil poder pronosticar con certeza cómo será el CC local debido a la diversidad de factores que pueden afectarlo a esta escala, particularmente en la región andina donde la geografía es especialmente compleja”.

 

¿Podrá el Perú sobrevivir al Cambio Climático?

Entre US$ 729 y 855 mil millones es lo que gastaría el Perú hasta el 2050 para mitigar los efectos del cambio climático, monto que bastaría para construir 427 veces la línea 2 del Metropolitano de Lima (Ate – Callao).

La primera reacción de preocupación por el cambio climático en el Perú fue en 1993, cuando se creó la Comisión Nacional de Cambio Climático (CNCC) presidida por la el Ministerio de Relaciones Exteriores (su función era coordinar las aplicaciones de tratados internacionales climáticos de los que el Perú fue firmante como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el Protocolo de Montreal, relacionado a las sustancias que agotan la capa de ozono). Sin embargo, ésta fue una voluntad internacional más que local.

Para 2005, la lucha contra el cambio climático se enmarcó en la Agenda Ambiental Nacional, que buscaba continuar la implementación de la Estrategia Nacional de Cambio Climático. La agenda centró sus acciones en las seis zonas más vulnerables del Perú declarándolas prioritarias para la adaptación al CC: Piura y el valle del río Mantaro (se inició el trabajo el 2003), Puno (afectada por friajes, inundaciones y sequías), Cusco y las cuencas del Río Santa (zonas glaciares), y la cuenca alta del Río Mayo.

Las dos grandes estrategias que planteó la CMNUCC fueron la adaptación (reducción de la vulnerabilidad) y la mitigación (reducción de los GEI). Ambas maniobras buscaban el desarrollo de capacidades e investigación que sustenten los programas y proyectos en acción. En el ámbito nacional, según la SCNCC se han identificado cuarenta y dos proyectos relacionados a la temática del CC, así como veinte iniciativas que incluyen actividades de difusión, creación de grupos técnicos, medidas piloto, elaboración de estrategias y guías metodológicas. Existe una gran dispersión en los temas trabajados, pero destacan diversidad biológica, producción agrícola y forestal, culturas e historia, clima y agro meteorología, agua, FEN, glaciares y ecosistemas marinos.

Al Perú no le faltan tratados internacionales y medidas nacionales para mitigar el CC. Se ha suscrito la CMNUCC, la Convención de Diversidad Biológica (CDB) y la Convención de Lucha Contra la Desertificación y Sequía, así como el Protocolo de Kioto en el marco de la CMNUCC y el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad en el marco del CDB. En Moquegua, Tacna, Loreto y Piura se ha instituido el Plan Regional Agrario que permite la planificación para el desarrollo agrario a nivel de las regiones, fortaleciendo al sector a través de la concertación entre los sectores público y privado.

Otro proyecto similar al anterior es el Proyecto Regional Andino de Adaptación al Cambio Climático (PRAA) que nace como una respuesta ante los efectos negativos experimentados en la región andina. Pero estos hechos han conseguido poco resultados. Si bien se vienen planteando cada vez más proyectos e iniciativas nacionales y regionales desde los Ministerios (MINAM, MINAG, MEF) entre otras instituciones estatales y privadas, los esfuerzos no son suficientes, haciendo falta un esfuerzo articulado entre gobierno central, regional, local y las comunidades.

La mayor parte de instituciones relacionadas a acciones estratégicas sobre el tema se encuentran en Lima (75 %). Por otro lado, a pesar de que los programas, proyectos e iniciativas se piensan a una escala nacional (26.19 %), la mayoría de los resultados se ubican en Lima (13.10 %), Ancash (9.52 %), Piura y San Martín (con 7.14 % cada uno), y Arequipa (4.76 %).

Los alcaldes de las zonas afectadas se han empezado a mover en favor de los productores agropecuarios de sus zonas para proporcionarles herramientas y capacitación que les permitan enfrentarse de la mejor manera posible a las adversidades del clima.

El alcalde de San Salvador (Cusco) construye, en estos momentos, cobertizos para 122 familias ganaderas “para que sus animales estén protegidos del clima. Los costos son asumidos por el municipio”. Así, la población que tiene a ésta como única actividad económica, puede frenar los efectos del CC. Otras medidas que está llevando a cabo la Municipalidad de San Salvador ha sido la reforestación de las zonas altas con árboles de Pinos (resistentes al frío y al sol), así como de plantas de la zona (Chachacoma y Lloque).

El distrito de la Matanza (Piura) también está luchando contra los problemas ocasionados por la falta de lluvias del año pasado. Para combatir la pérdida de plantas y animales, y aprovechando las lluvias de los primeros meses del 2012 que han permitido el crecimiento de pasto natural (promoviendo, a su vez, el regreso del ganado), se han hecho intensivas campañas de vacunación para la prevención de enfermedades y plagas gracias a un convenio entre el municipio y Senasa con el objetivo de asegurar la producción pecuaria.

Así mismo, se construyó una planta para producción de alimento balanceado con inversión municipal y convenio con comuneros, se creó la Asociación Distrital de Ganaderos que agrupa a 15 asociaciones de productores de ganado vacuno, caprino y ovino con el fin de promover la asociatividad entre productores para vender directamente a mercados más grandes, como Lima, y conseguir mayores ingresos. Además, ahora se usan las aguas subterráneas para proveer de agua al ganado y a la población (el Minag apoyó con bombas para equipar y rehabilitar pozos con electro-noroeste para el riego de cultivos).

De la misma manera, el Distrito de Ccorca (Cusco), ha sabido cómo hacer frente ante los efectos del CC con sus propios medios. Desparasitaciones de todos los animales, asistencia técnica a pobladores, así como convenios con otros municipios que tienen plantas de inseminación artificial son las principales acciones que está llevando a cabo la Municipalidad local para transformar la ganadería familiar en tecnificada.

Para ello, se cuenta con un tractor agrícola que es prestado a los pobladores, quienes solo pagan el combustible, además de apoyar la construcción de galpones y cobertizos. “Estamos realizando un proyecto con el gobierno regional de sistema de riego para 260 hectáreas. Pero también estamos en otro proyecto para hacer una represa y abastecerse de agua: tenemos lugares en los que la geografía nos ayuda para hacer un represamiento de agua de aproximadamente de 5 a 6 millones de metros cúbicos lo cual bastaría para regar unas 700 u 800 hectáreas. En las zonas beneficiadas, buscamos que haya redes de agricultores”, agregó su alcalde.

Lo que queda claro, es que el Perú tiene que elaborar políticas sectoriales nacionales que integren las acciones locales que se viene realizando para la adaptación al CC. El periodo de prevención fue el siglo pasado. Ahora solo queda aceptar el futuro que se nos viene y convivir con él.

En las últimas tres décadas se han consumido un tercio de los recursos naturales del planeta. Con el ritmo de consumo actual (y contaminación) necesitaríamos de 3 a 5 planetas para vivir; solo tenemos uno. Si la mitigación no comienza seriamente ahora mismo, el costo de la adaptación en 20 o30 años más será prohibitivo para los países más pobres. Por el contrario, los costes de acciones pertinentes –reduciendo emisiones de gases del efecto invernadero- pueden limitarse a un promedio del 1% del PBI global anual.

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