Última actualización: viernes 21 septiembre 2018

Tuberculosis Bovina y su repercusión en la producción ganadera

Tuberculosis Bovina y su repercusión en la producción ganadera

Es una enfermedad que afecta directamente a la producción del ganado, la producción lechera, la vida productiva del animal, la fertilidad y una de sus características es la presencia de problemas respiratorios.

Es una enfermedad crónica que se desarrolla en el ganado y en algunos otros mamíferos, es provocada a través del contagio de la bacteria Mycobacterium bovis (M. bovis), que guarda estrecha relación con las bacterias causantes de las tuberculosis humana y aviar. En ovinos y bovinos provoca un alto deterioro en el estado de salud en general, muy a menudo tos y, a la larga, la muerte del animal.

Su nombre, tuberculosis, proviene de los nódulos, llamados “tubérculos”, que se forman en los ganglios linfáticos del ganado afectado. Actualmente, no existe registro de los primeros casos clínicos de esta enfermedad, pero fue en los años veinte, cuando se empezaron a aplicar las primeras medidas de control, primero en los países desarrollados, al ser una de las principales enfermedades de los animales domésticos en todo el mundo. Hoy en día la tuberculosis bovina sigue siendo una importante enfermedad del ganado vacuno y la fauna salvaje. También es una importante zoonosis (enfermedad animal que puede transmitirse al ser humano).

Principales características, cuadro clínico

Es una enfermedad que afecta directamente a la producción del ganado, la producción lechera, la vida productiva del animal, la fertilidad y una de sus características es la presencia de problemas respiratorios.

En ese sentido, el Profesor Principal de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Dr. Alfredo Delgado Castro, nos explica que esta enfermedad difiere a la que padece el ser humano, pues no produce emaciación, tampoco lleva al infectado a un cuadro de caquexia (situación común en la década del 70 o antes).

En ganadería, actualmente, lo que preocupa es la infección, es decir, los animales al entrar en contacto con el bacilo de la tuberculosis (de origen bovino, humano u otro), este se sensibiliza y hace que el animal de reacción positiva al diagnóstico, consecuentemente y de confirmarse el animal tiene que ser sacrificado. Aunque es una mala práctica en la ganadería a pequeña escala probablemente encontremos animales con signos clínicos.

 

Conocer el pasado para mejorar en el presente

En el Perú, comenta el Dr. Alfredo Delgado, la zona con mayor prevalencia de tuberculosis bovina es Lima, y es donde debe haberse propagado con mayor facilidad, sin embargo es donde mejor se ha trabajado en la erradicación.

“En ese sentido, debemos mencionar la importante labor del Dr. Domingo Untiveros Párraga, Médico Veterinario del Minag de aquel entonces, quien en esforzada y a veces en solitaria labor pudo convencer a muchos ganaderos sobre la importancia de la lucha contra la tuberculosis bovina” detalla el catedrático.

Aspectos como la Reforma Agraria, prosigue, que redujo la población ganadera y los estudios sobre alimentación de la vaca lechera para la mejora de la producción de leche han contribuido a que no se siga diseminando el problema.

 

Un establo que no tiene tuberculosis puede estar en riesgo de enfrentarla después del ingreso de un animal enfermo, para diferenciar al animal infectado se debe realizar la prueba de tuberculina y, además, establecer un plan periódico de pruebas de esta índole en el ganado sano. La permanencia de un animal tuberculoso en medio de animales que no lo tienen, y al ser esta permanencia persistente, genera que los mecanismos de defensa de otras vacas sucumban y terminen infectadas y luego enfermas. Un solo ejemplar puede transmitir la enfermedad a muchos otros en el hato antes de manifestar los primeros signos clínicos, comenta el Dr. Alfredo Delgado.

“Se discute acerca de otras formas de infección, como vehículos que entran con forraje, concentrado o a recoger guano, así como las botas o zapatos del personal que labora o visita el establo y que no han sido desinfectados, la verdad cuidar de estos aspectos siempre será de importancia. Se discute sobre la importancia de las aves, he tenido la oportunidad de cazar aves en establos y encontrar aves con lesiones tuberculosas y de todas ellas se ha aislado el bacilo bovino” puntualiza el especialista.

Probablemente hoy en día es muy importante, dada la alta tasa de personas con tuberculosis, el ingreso de cualquier persona a un establo sin control alguno y terminan infectando a los bovinos, los que ni siquiera van a desarrollar la tuberculosis, pero lo van a sensibilizar y saldrán positivas al diagnóstico.

 

Etapas y desarrollo de la enfermedad, como enfrentarla

Al respecto de las etapas y el desarrollo del cuadro clínico de esta enfermedad en el ganado, el Dr. Delgado argumenta que, el bacilo al ingresar por las vías respiratorias (en terneros por el intestino), llega al alveolo pulmonar y ahí es atrapado por una célula fagocítica, que mata a cualquier bacteria, pero el bacilo de la tuberculosis por su composición especial termina viviendo dentro del macrófago hasta que muere, luego es rodeado por macrófagos que actúan en “equipo” rodeándolo, además de linfocitos previamente sensibilizados, cuando ello ocurre en un nódulo linfático, se denomina complejo primario y desde ahí va a reaccionar el organismo para defenderse de nuevos ataques o cuando se aplica la tuberculina. Este complejo primario es la base de la inmunidad contra tuberculosis.

Este complejo primario puede mantenerse toda la vida, siempre y cuando el animal se encuentre bien alimentado, pero cuando no lo está, disminuyen las defensas y escapa el bacilo tuberculoso de este bien orquestado sistema y así empieza a crecer y por ello vemos lesiones tuberculosas.

Se puede dar muerte al bacilo, pero las lesiones no se revierten. Teóricamente el tratamiento es a base de antibióticos, muchas veces efectivos, contra la tuberculosis pero no es preferible el sacrificio.

Asimismo, explica el Dr. Delgado, si el animal se encontrase en producción lechera no es ético tratarlo. Hay tres razones fundamentales por las cuales no debe someterse al tratamiento a vacas tuberculosas ni comercializar su leche:

  • El tratamiento es de largo aliento, de unos 6 meses y el resultado no garantiza salud absoluta. Más aun las vacas tratadas siguen dando reacción positiva a la tuberculina.
  • Se utilizan medicamentos que se usan en humanos y no es ético competir con tantos tuberculosos en el Perú y en el mundo.
  • Al ser un tratamiento de largo aliento, genera leche con residuos significativos de antibióticos que pueden ser destinados al consumo humano y eso linda con el crimen de lesa humanidad.

Hasta el momento más han sido las experiencias de fracasos en el control y tratamiento de esta enfermedad en la cuenca de Lima, salvo el caso reportado por el Dr. Castagnino, en 1968, que trabajó en condiciones muy especiales y no se tenía - en aquel momento - la información del daño ocasionado por los residuos de antibióticos.

 

 

Cómo evitar riesgos en el hato

En este campo, el asesor en Producción y Sanidad Ganadera, M.V. Elías Flores Barros, nos explica que la forma de transmisión más común en nuestro sector ganadero, sobre todo en el no tecnificado, es a través de la compra de animales sin realizar las pruebas de control correspondientes.

Para contrarrestar este inminente riesgo es necesario contar en el hato con un programa de control de bioseguridad, además se debe considerar, al comprar un animal para renovar al ganado existente, realizar un seguimiento acerca de la procedencia del animal, e incluso es recomendable mantenerlo en estricta cuarentena hasta aplicar una prueba de tuberculina, solo luego de ello podrá ser seguro el contacto con otros animales.

“En nuestro país es común, sobre todo en el caso de pequeños ganaderos, la compra de ganado solo tomando en cuenta el precio y la apariencia, graso error, más no la procedencia y los exámenes preventivos que se le deben realizar obligatoriamente al ganado, se debe tomar en cuenta el riesgo que significa hacer caso omiso de estas pruebas, es arriesgar la inversión y, lo peor, estar en posible riesgo de desencadenar una infección”, argumenta el M.V. Elías Flores.

Otra de las causas de contagio de la tuberculosis, en menor escala, se da a través del ingreso de otras especies animales al hato, en este aspecto juega un rol importantísimo la aplicación de un Programa de Bioseguridad en el hato.

El control de la bioseguridad es fundamental, no solo para la erradicación de esta enfermedad, sino para la eficiencia de la producción ganadera en general; en su elaboración - cuidadosamente enfocada a la realidad de cada hato - se deben enfocar tanto los factores externos como internos, y considerando a todo agente transmisor de enfermedades, es el caso de los animales silvestres, domésticos y al propio ser humano.

 

"Las mismas personas pueden ser un canal de transmisión y contagio de la enfermedad, por ejemplo ello se puede dar incluso a través de un simple estornudo o al escupir en un recipiente de alimento o bebedero. Por ello, se debe tener sumo cuidado y llevar un registro de ingreso al hato y este se debe respetar” puntualiza el Asesor en Producción Ganadera.

Sumado a todo lo mencionado, concluye acerca del tema el M.V. Elías Flores, se debe hacer una buena costumbre la programación de pruebas periódicas en el hato, estas deben realizarse de manera individual, enfocadas a despistar el riesgo de las principales enfermedades, dos de ellas – en el sector pecuario peruano - son la brucelosis y la tuberculosis.

En conclusión, se deben tomar todas las medidas preventivas para evitar el ingreso de esta enfermedad en el hato. Poner énfasis en el cuidado al adquirir ganado y seguir paso a paso las indicaciones profesionales; programar periódicamente los exámenes de sanidad necesarios, entre ellos la prueba de Tuberculina hasta obtener la condición denominada “libre” y, luego, monitorear de cerca el resultado obtenido.

Es evidente la necesidad de elaborar un Programa de Bioseguridad en nuestros hatos, para poder empezar a trabajar con absoluta confianza y seguridad de erradicar definitivamente la amenaza de la tuberculosis Bovina. Es tarea del propio productor tomar los consejos aquí expuestos y llevarlos a la práctica. Actualmente, existe la asesoría necesaria y también la reglamentación y normatividad dictada por el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA), para el control y erradicación de esta enfermedad, solo depende de nosotros asegurar el crecimiento de nuestro negocio ganadero y hacerlo más eficiente. 

Comentarios
08 agosto 2013 | 10:35:51 AM LUIS ENRIQUE
Muy interesante el articulo, si bien es cierto el eliminar animales ahora va en contra del bienestar animal, no creo que sea una de las formas correctas no eliminar a los animales positivos como dice el Dr delgado, ya que son estos animales los que van a diseminar la enfermedad en cualquier momento a traves de una baja de defensas por mala alimentacion u otras causas, en nuestra selva por ejemplo los pastos son pobres y una vaca con TBC NO SE PODRIA SEGUIR CONSERVANDOen el hato.Si se propone no eliminar animales y el tratamiento es muy largo y se utiliza medicamentos de humanos entonces como podemos controlar esta enfermedad. Saludos M.V. luis Farroñay
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