Última actualización: viernes 22 junio 2018

Vacas madres

Vacas madres

Los retos genéticos, alimenticios y de servicio de la ganadería lechera peruana.

La ganadería lechera es un negocio importante en el Perú. De los aproximados 4 millones de vacunos, 787 mil están destinados al ordeño. De estos, el 80% son de raza Holstein, famosa por su alta productividad láctea. No obstante, optar por una raza con potencial genético no garantiza que éste se logrará. Este reportaje profundiza en algunos aspectos a tomar en cuenta en la crianza de vacunos lecheros.

La vaca no es una máquina. Aunque su dinámica de producción se asemeje a ello, no se debe olvidar que estos animales requieren de una crianza especial y equipamiento particular. En su cuidado y bienestar está una de las claves de la productividad. Es simple: una vaca saludable tiene mayores probabilidades de tener un útero y ovarios saludables. El útero y ovarios son la materia prima de la ganadería lechera, donde, finalmente, lo que importa es que el producto final se obtenga lo más rápido posible y al menor costo.

Básicamente, hay un gran tema a partir del cual se organiza todo el resto de labores dentro de la granja: la reproducción. Sin ella no habría ganado lechero: cada ternera que crece y se convierte en vaquillona nunca dará leche mientras no se convierta en madre, ya que las glándulas mamarias (y la secreción de leche) se activan con el parto. La vaquillona convertida en vaca experimenta un rápido aumento en su producción de leche hasta un pico que es variable en cada animal. Luego de ello, ocurre una lenta caída. Para obtener un nuevo pico de producción láctea, se hace una nueva inseminación para que salga otra cría y el ciclo se repite una y otra vez hasta que la vaca ya no está apta para parir más y se decide su sacrificio.

Si bien es cierto que la genética es el punto de partida, elegir una raza lechera por naturaleza no es suficiente para garantizar una buena producción. A lo largo de las décadas, se han ido perfeccionando los métodos por los cuales estos animales producen más por menos (lo que implica más ganancia). En este reportaje se han recogido y enfatizado dos puntos de vista fundamentales: la del médico veterinario, el profesional más calificado para el correcto cuidado del ganado; y la del productor, quien finalmente decide qué se hace y qué no dentro de la empresa lechera.

Genética: el origen del universo lácteo

Al norte de Lima, cerca de la ciudad de Chancay, está la granja Los Tilos que maneja Ángel Romero, donde una vaca ha parido por la mañana. Tiene la mirada fija en los visitantes, está recostada sobre sus ubres que han alcanzado gran tamaño. “Está descansando”, nos informa su criador. Bajo la sombra de un techo de paja por el cual traspasa ligeramente la luz y el calor del sol, esta vaca espera ser llevada a que la ordeñen. Pero eso tiene su tiempo, durante el ordeño de la tarde.

En el camino de regreso a su oficina, Romero termina de mostrar el lugar: corrales de vacas de alta, de media, de seca, comederos llenos de alimentos, bebederos con refrescante agua, la calma del campo. Romero es el encargado del área reproductiva, quizás la más importante. Su trabajo es asegurarse que las vacas se preñen y puedan parir para extraer la leche.

 

Su jornada laboral, hasta hace unas décadas, hubiera podido ser considerada de alto riesgo, cuando aún se usaba la monta natural por el toro como método de reproducción en lugar de la inseminación artificial (IA). Sin embargo, no fueron los riesgos de que el ganadero fuera atacado por los toros los que motivaron el cambio de paradigma hacia la inseminación artificial, sino los riesgos de contaminar a vacas sanas con toros enfermos. Este método de IA ya se practica en casi todo el territorio nacional, a excepción de pequeños ganaderos y algunas comunidades en la sierra.

La mayoría de las 175 vacas en Los Tilos provienen de padres estadounidenses o canadienses. Casi ninguna fue engendrada con esperma del Banco Nacional de Semen de la Universidad Nacional Agraria La Molina. Según Romero la razón es que no hay un registro completo de los antepasados de los donantes y las vacas suelen salir “feas”, es decir, que pueden tener las ubres muy caídas, las patas chuecas, etc.

En la oficina de Ángel Romero, a espaldas de su escritorio, hay una pizarra acrílica donde se muestra el balance contable de todo el 2011 escrito en plumón negro. Cualquiera que no es especialista en el tema podría deducir que fue un buen año. Ello fue el resultado del buen trabajo reproductivo que han hecho en la granja. Gracias a ello, además de Los Tilos, han abierto otra granja, a 10 minutos más al norte en el camino de la autopista Panamericana.

Ángel Romero tomó las riendas del área reproductiva del establo hace 3 años y medio.En esa época, cuando aún se usaba el semen nacional, pudo ver lo que pasaba. “Las vacas no salían bien; a veces se les caían las ubres y les generaba mastitis”. Hace dos años comenzó a usar semen importado de Estados Unidos y Canadá, y la historia cambió. El semen de allí venía con el historial genético del toro: qué características buenas o males puede trasmitir a la descendencia y quién había sido la madre, la abuela, la bisabuela, la tatarabuela. Toda la información está disponible para el ganadero y así pueda tomar una decisión informada. “Eso no hay en Perú”, sentencia.

Michael Prime, ganadero arequipeño posee 420 vacunos de las cuales 200 están en ordeño. Hace 10 años decidió que sus únicos abastecedores serían de Estados Unidos, de donde puede ver el historial genealógico de los antepasados vacunos del donante. Además de ello, la importación viene con otros beneficios que, según él, no tiene el producto peruano: pruebas de progenie entre otras que garantizan un buen semen.

Para saber cuándo es el momento indicado para inseminar, es necesario identificar cuándo ocurre el celo. Su detección es vital pues de la preñez depende la granja. El celo de la vaca dura entre 18 a 24 horas, señala el Dr. Elías Flores, prestigioso médico veterinario. De acuerdo a su experiencia, el encargado debe estar al lado de la vaca siempre para poder identificar cuándo ocurre la monta entre vacas. “Tanto la que monta como la que se deja montar están en celo”, explica.

Por otro lado, debido a que son granjas lecheras, para el ganadero será beneficioso conseguir que nazcan terneras hembras. El nacimiento de terneros machos es sinónimo de pérdidas, por lo que los ganaderos inmediatamente destinan al sacrificio al animal, pues mantenerlo es costoso y sin sentido: no puede producir leche. Entre 50 y 60 soles pagan los camales para llevárselos. Sin embargo, ello significa casi un regalo, esta cantidad mínima de dinero por un macho nacido incluso en excelentes condiciones puede significar una gran ganancia para el camal.

Con el método tradicional (uso de pajillas de semen) la proporción de nacimientos es casi 50/50 para machos y hembras. Sin embargo, hay dos métodos utilizados en el Perú para evitar el nacimiento de terneros machos. El primero es mediante la ecografía: la vaca es analizada y, si se confirma que el sexo de la cría es masculino, se la obliga a abortarlo mediante hormonas. No obstante, el Dr. Flores no está del todo de acuerdo con este método porque se podrían producir efectos secundarios que impactarían al vacuno, como impedir o dificultar que vuelva a quedar preñado, lo cual sería una tragedia aún mayor. Aunque requiere mayor inversión, una alternativa más aceptable para estimular el nacimiento de hembras es el uso de pajillas de semen sexado. Esto, según el Dr. Flores, garantiza entre 90% a 95% de posibilidades de que se reproduzcan hembras, aunque ello también debe depender de otras variables, ya que Ángel Romero sólo consiguió 60% de preñez con ese método.

Escoger al toro correcto del catálogo y preñar con su semen a la vaca indicada aún no es suficiente para asegurar un buen manejo reproductivo del ganado lechero. Una vez que se ha obtenido un buen mejoramiento genético de los animales de la explotación, es importante asegurar que se saque el mayor rendimiento a todo el potencial: no sólo mantenerlos vivos, sino que produzcan toda la leche que puedan. Para ello, es necesario tener en cuenta dos factores adicionales. Un punto tan importante como la genética es la alimentación durante el último mes previo al parto, además del cuidado postparto, lo que promueve mayor cantidad de servicios.

 

Son lo que comen

Ángel Romero sigue sentado en su modesta oficina del establo Los Tilos. El instinto emprendedor le ha servido para manejar correctamente el local. Sabe que cuando necesita ayuda profesional con las vacas tiene que encontrarla en manos de expertos como el Dr. Alfredo Delgado, reconocido médico veterinario y profesor de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

El Dr. Delgado ha trabajado por décadas con el ganado. Él sabe que es importante preparar a la vaca para el parto a través de la alimentación. Lo ideal es que hayan sido terneras saludables desde su nacimiento, no obstante, ello no es determinante. Una ternera manejada incorrectamente desde su nacimiento, sí podría parir una buena cría y ser buena productora de leche, por lo que la alimentación se convierte casi en el remate de la productividad: es el último paso para asegurar el máximo potencial genético de la especie.

La labor del Dr. Delgado se enfoca en los 5 últimos meses antes de parir y, con especial atención, en el último mes. Entre el quinto y tercer mes antes de parir, a la vaca se le sigue ordeñanado o sacando leche con regularidad. Además, el animal no puede estar muy gordo para no dificultar el trabajo de parto (suceso que la vaca debe realizar por sí sola, pues no se interviene a menos que sea absolutamente necesario, alrededor del 5% de casos).

El alimento concentrado compuesto por torta de soja, maíz molido, afrecho en polvo, pasta de algodón, pepa de algodón, torta integral, torta de pescado y premezcla especial (esta es sólo una receta) varía de cantidad. En la etapa de mayor producción, las vacas consumen regularmente 14 kg diarios de concentrado cada una si son de alta producción (45-50 litros diarios) y 11 kg si son de mediana producción (25 litros diarios).

Dos meses antes de parir, les coloca en el “periodo de seca” se deja de ordeñar a la vaca y se restringe a 2 kg de concentrado por día; entre 28 a 21 días antes del parto, se les empieza a preparar para el parto y siguiente lactación, se ajusta el alimento a unos 25 kg de chala fresca y 6 kg de concentrado diario, muy parecido a lo que comerán cuando estén dando leche para que empiecen a regenerar la “fábrica de leche”, donde se retiran algunos aditivos como bicarbonato de sodio, sal común y carbonato de calcio, los que restituyen apenas las vacas paren. A esto se le llama “periodo de transición”. Durante todo este periodo, el Dr. Delgado le cambia la dieta a la vaca. La proporción de los ingredientes del concentrado varía.

Se cuela el eco de las palabras del Dr. Delgado en una entrevista previa: “[aquí] nada se hace por amor”. Y tiene razón. La vaca y la ternera son separadas rápidamente, aunque en algunos establecimientos permanecen juntas no más que unas horas, lo suficiente como para que la madre le entregue el trascendental primer calostro a la cría, el cual le provee de anticuerpos y cierto grado de inmunidad. Luego de ello, madre e hija son separadas y la ternera es ingresada a otro ambiente protegido. La madre se quedará en observación unos días. Si todo sale bien, volverá a la rutina de ordeño. Si no se mejora, requerirá de atención médica por un tiempo. La ganadería lechera es el negocio y las vacas las que aseguran que la empresa siga funcionando.

Hace falta considerar un último detalle. Las vacas son más rentables cuanto más preñeces tengan, pues eso quiere decir que renuevan la campaña de leche con más picos de producción lechera. El tiempo transcurrido entre el parto y posterior preñez es la etapa en que los ganaderos están más preocupados y atentos a lo que sucede con el animal. Demorar la preñez es perder tiempo y, por ende, dinero. Parte del buen manejo del ganado es asegurar no sólo el preparto, sino también el postparto porque “toda vaca recién parida debe ser considerada enferma mientras no se demuestre lo contrario”, por ello se convierte en el primer paso para conseguir un siguiente parto.

 

Campaña láctea obligatoria

Es todo un reto para los productores lograr que sus vacas rindan varias preñeces y por tanto varias campañas. Ángel Romero, confiesa que la primera campaña de leche en realidad sirve para recuperar la inversión de la crianza de la ternera hasta su madurez sexual (el primer servicio se da entre los 13 a 14 meses normalmente). Es a partir de la segunda campaña cuando una vaca empieza a rendir verdaderamente para la granja.

Luego de parir, viene una etapa sumamente delicada porque se tiene que asegurar que la vaca esté en óptimas condiciones para volver a inseminarse. Según el Dr. Flores, “el post parto depende del parto”. Lo primero que hay que considerar en un parto es que su naturaleza es séptica (hay bacterias). La paja, el pasto, la tierra, las moscas, las heces. Siempre hay elementos que contaminan el entorno. Eso puede causar infecciones en el útero de la vaca, impidiendo un nuevo servicio. Cuantas más complicaciones haya habido durante el nacimiento de la ternera, la recuperación de la vaca será más lenta. Finalmente, la productividad de la vaca es lo que importa para la granja lechera.

El Dr. Alfredo Delgado es el encargado de hacer las revisiones de cuyo resultado dependerá si se insemina o no a la vaca de manera regular. Desde hace algunos años, él viaja dos fines de semana al mes para revisar las vacas de la granja administrada por Ángel. El centro de la ganadería lechera no es la leche en sí, sino el útero y ovarios de la vaca. Del estado de salud del útero y ovarios depende que ella tenga crías. Si tiene crías, producirá leche. En el útero y ovarios es el inicio del proceso.

El Dr. Delgado se pone un guante largo de plástico e introduce su brazo por el recto de la vaca que ha parido siete a ocho semanas atrás. Tiene que sentir que el aparato reproductor del bovino está de buen tamaño; no muy chico, no muy grande. De esta palpación depende que se determine si a la vaca debe ser sometida a tratamiento o se le podrá inseminar de manera regular.

El tiempo que frecuentemente se espera entre el parto y el primer servicio es entre 70 a 100 días, que se conoce como periodo de espera voluntario (algunos ganaderos y profesionales sólo consideran 60 días). Pasado este tiempo, si la vaca no ha sido inseminada o no ha presentado celo se intenta ir por el uso de manipulación hormonal a fin de realizar la primera inseminación. Si la vaca no logra fecundar debe volver a entrar en celo a los 21 días posteriores al servicio de IA, si presenta celo se hace un segundo servicio. La manipulación hormonal requiere de participación profesional especializado, y existe en el mercado diferentes protocolos para vacas con tratamientos que duran 5, 9 u 11 días. El veterinario debe preocuparse si pasado ese tiempo la vaca no ha vuelto a preñarse pues implica una demora adicional al tiempo que se ha dejado transcurrir (más de 3 meses).

El éxito de lograr preñez depende fundamentalmente de un trabajo de equipo donde el inseminador es la clave para el logro de los objetivos, puesto es él quien detecta el celo de la vaca, maneja adecuadamente las pajillas de semen congelado, coloca el semen en el lugar correcto y de él depende hacerlo en el momento propicio como para lograr la preñez ansiada, por ello los inseminadores que de cada 100 vacas inseminadas logran preñar entre 45 y 55 en un mes, son considerados muy buenos. Aquí el médico veterinario es el soporte del inseminador pues tiene que ver por la sanidad del útero, la funcionalidad de los ovarios, en suma que la vaca pueda estar apta para el servicio de IA.

No obstante, el ganadero puede afrontar hasta el cuarto o sexto mes, pero pasado ese tiempo, si la vaca se proyecta hacia la disminución drástica de la producción, puede considerarse que el anterior fue su último servicio y decidir su venta o sacrificio.

Así mismo, para asegurar que las vacas produzcan más leche, el confort de la vaca es vital, señala el Dr. Elías Flores. La disponibilidad de agua, acceso al alimento, corrales espaciosos, techo que proteja correctamente del sol, etc. “En otros países, sé que las vacas tienen un corral para ellas solas, les ponen hasta música. Acá no llegamos a tanto, pero sí hay que darles elementos básicos de confort y bienestar pues eso incentiva la producción de leche”, revela.

Sincronizar el parto con el otoño produce bastantes ganancias. El periodo de mayor productividad lechera de la vaca es durante el invierno. “La vaca en el verano casi no se mueve; está casi todo el día tendida en el suelo, así como las personas. En el invierno es cuando más se mueve, más ágil está”, comenta Ángel Romero. Para un ganadero, perder la oportunidad de hacer más partos en invierno significa una baja considerable en las ganancias del año.

Los ordeños se organizan en 2 turnos en la granja Los Tilos. Otras granjas hacen 3, pero el tanque de almacenaje de leche, que la mantiene entre 2 y 3 grados centígrados, no tiene capacidad para tanto.

De 4 a 8 de la mañana y de 4 a 8 de la noche, las vacas desfilan hacia la habitación de ordeño, un espacio lo suficientemente grande como para albergar a 20 vacas a las que, luego de no más de 8 minutos, los potentes chupones les han extraído todo el líquido que sale de sus ubres.

Para que las vacas no tengan problemas de sanidad y sus dueños no tengan problemas para vender la leche, la limpieza de los establos y los certificados que determinan que la explotación esté libre de enfermedades ayudan tanto a la labor del veterinario como a la del empresario. Ángel Romero tiene que partir. A las 4 comenzará la segunda jornada de ordeño y debe estar preparado.

Comentarios
Agregar nuevo comentario

Publicidad
Reportajes más vistos

Eficiencia en el hato, retos e implicancias de la génetica

La tarea en el campo genético se enc...

Clima Extremo

El sector ganadero peruano frente al ...

Tuberculosis Bovina y su repercusión en la producción ganadera

Es una enfermedad que afecta directam...

Vacas madres

Los retos genéticos, alimenticios y ...




Actualidad Ganadera © 2018 Actualidad Ganadera no se hace
responsable por el contenido de sitios externos. Leer más.